Hablando en plata
Publicado el 18/05/2018 a las 08:23
El Diccionario de María Moliner define esta expresión como “decir las cosas sin paliativos, tapujos ni rodeos”. Pues hablemos “en plata”, es decir ‘claro, argi, clear’… respecto a los idiomas en nuestra Comunidad Foral. Se acaba de tumbar en el Parlamento por la suma de los votos de PNV/Geroa Bai-Bildu-IU-Podemos una iniciativa de UPN, apoyada por PSN y PPN, que pretendía instar al Departamento de Educación a “establecer como modelo lingüístico, dentro del sistema educativo navarro, la implantación de los programas de aprendizaje en lenguas extranjeras, especialmente en inglés (PAI), con todas las garantías jurídicas y educativas que dicha consideración requiere”. Bien, en el juego de la política y de las mayorías parlamentarias nada que objetar… salvo la abrumadora ola de tristeza que leer esta noticia provoca por la miseria que trasluce. ¿Cómo son capaces de rechazar una propuesta semejante? Un inciso: es gozoso ver como a veces la demagogia sirve para pisarle el callo al demagogo; aquí va una de demagogia. Fin del inciso.
¿Cómo pueden ellos, demagogos de pura cepa, los autodenominados “progresistas y defensores de los marginados y desfavorecidos” (¿¡el PNV¡?) hurtar a los hijos de esos marginados y desfavorecidos la oportunidad de desarrollarse intelectualmente? Porque no olvidemos que los hijos de ciertos políticos navarros que se oponen al PAI gozan o han gozado del lujo de estar en Inglaterra, Irlanda o Estados Unidos aprendiendo una lengua, el inglés, que se les roba a los hijos de los navarros que no pueden acceder económicamente a ello. Y ya sabemos que hoy el dominio de idiomas es una puerta abierta a que los chicos se desenvuelvan por el mundo. ¡Ah, que aquí van a conocer castellano y euskera, que también son idiomas, y podrán apañárselas en Euskal Herria! Sí, ya, pero a la larga esta inmersión a lo bestia en vascuence provocará unas generaciones aldeanas, atadas al terruño cual siervos de la gleba, acomplejadas respecto a los foráneos (recuérdese la España de los sesenta respecto a los rubios turistas), totalmente dependientes de sus señoritos y sin otra opción de desarrollo que obedecerles ciegamente. Sí, todo esto es muy demagógico, pero no me cabe la menor duda de que es lo que en su fuero más íntimo desean: ellos dominadores, el resto (casi todos “los otros”) dominados.
No aman a Navarra y dudo mucho de que amen a Euskadi; se aman a sí mismos y a sus parcelillas de poder. Visto todo esto, ¿no hemos de salir el día 2 de junio a manifestarnos pidiendo “un futuro de todos en igualdad” tal y como hicimos el año pasado “defendiendo la bandera de Navarra” tan ninguneada por estos mismos? Y, “hablando en plata”, que nadie dude: entonces no vituperábamos a la Ikurriña ni hoy atacamos al euskera. Los respetamos en la medida que se les debe respetar, ni con un gramo de más (ni de menos).