Cifuentes y Casado, errores que ni el mejor Director de Comunicación puede subsanar.
Publicado el 17/05/2018 a las 19:54
Hoy, en un interesante artículo en Voz Populi, Marina Alías reflexiona sobre dónde están los límites del escrutinio al que están sometidos los políticos, que hace que las buenas personas no quieran dedicarse a la política. ¿Qué tendrá la política que a pesar de los inconvenientes (falta de privacidad, exposición pública…) unos y otros se acuchillan por la espalda para estar ahí arriba?, ¿y qué tendrán los políticos que creen estar por encima del bien y del mal, y que los demás somos tontos?Efectivamente, Cifuentes pecó de orgullo. Podía haber reaccionado como Franco, el portavoz adjunto del PSOE en Madrid: “reconozco que me equivoqué”, o como hizo ese mismo día Maroto en una entrevista en directo en la Ser: “no, no tengo ningún máster, habrá sido un error de la página web del PP”.Pecó de orgullo y posteriormente cometió errores de comunicación flagrantes, como esconderse o no ofrecer pruebas. Cuando se vio atrapada, aplicó una tras otra todas las técnicas de restauración de la imagen: negación (yo no he hecho nada ilegal), traspaso de culpa (hay que pedir explicaciones a la universidad), evasión de responsabilidad (yo hice lo que me pidieron) y reducir la ofensividad del acto (es habitual en la universidad ofrecer flexibilidad al estudiante) Lo que se ha negado a hacer son los últimos dos pasos -antes muerta que sencilla- acción correctora (no lo volveré a hacer) y, sobre todo mortificación (entonar mea culpa)Casado ha sido más rápido en salir a dar explicaciones y ha accedido voluntariamente a atender a cuantos medios le han requerido.Pero de poco le va a servir si los tenaces periodistas encuentran pruebas de que tuvo trato de favor. Hay errores que ni el mejor relaciones públicas puede subsanar, porque no son de comunicación, sino de falta de honradez.Alías se lamentaba de que las personas honradas no quieran entrar en política, y yo tengo la esperanza de que destapando casos como éstos, sólo los honrados quieran dedicarse a la política. A la política, a los negocios, a la enseñanza, a las artes… a la vida.Esther Alonso