Mochila de fe
Publicado el 16/05/2018 a las 08:53
Parece incrédulo, increíble, imposible de asimilar. Hace unos meses nos pidieron 4000 firmas. Llegaron a 11.000. El objetivo: paralizar esa mochila de valores cristianos, de buenas personas, de personas que aprenden qué es el perdón, el respeto, la libertad, la tolerancia, ayudar al otro aunque tenga diferente creencia, sea ateo, sea de un partido político u otro, aquel que hable con un idioma distinto o el color de su piel sea más claro o más oscuro, aquel….
Si hubieran podido firmar los alumnos de Religión, seguramente que esto hubiera quedado resuelto en una sola reunión. Por y para ellos nos esforzamos. Ellos son los que deciden con la ayuda de sus padres que pueden optar a esta asignatura libremente.
Nuestra mochila pesa de verdad. Tanto como el asombro, la duda, las ganas de aprender, de creer, de ayudar, de tener cultura, de estudiar, de saludar, de dar los buenos días y las gracias… pesa. Pesa porque dentro tiene lo bueno. Sí, lo bueno de las personas. Los alumnos crecen como individuos y se dan cuenta de lo que ocurre a su alrededor, son listos, muy listos. Un día vieron en mi (profesora de Religión durante 23 años) una diferencia, no había ese brillo de “¡vamos a por todas, chicos!”. Entre los silencios, las miradas, hubo uno que se atrevió a preguntar: “¿Qué te pasa, seño?”. No quería preocuparles pero debían saber. Les comenté que quizá, el próximo curso sólo tendríamos una clase de ‘reli’.
Las reacciones fueron de enfado, extrañeza, lloros, interrogaciones, revolución en la clase. Lo sintieron tanto que todos los días me preguntan: “¿Seño, sabes algo?”. Y yo respondo: “Todavía no pero vamos a disfrutar de nuestra clase como si fuera la última”. Ellos ponen mala cara, se extrañan y comenzamos. La duda tan solo queda en mi cabeza. ¡Una lástima!
Así es la vida, nuestra clase siempre en las noticias y no con buenas palabras. Supresión o reducción, ¡qué pena! Realmente, no entiendo nada. No entiendo esa proposición de Ley Foral que busca una única sesión semanal y, a cambio, impartir ciudadanía o sexualidad. Incrédula, increíble, imposible de asimilar. Qué objetivo tiene este cambio. No entiendo que esta asignatura que no reza con las ideas de algunas personas sea señalada como no deseada. Me pregunto si alguna vez han estado en mis clases, en mis explicaciones, en mis reliplastis, en mis tutorías de vida… Saben cuál es mi programación, mis temas a tratar, mi currículo. Hay que saber para decidir. Es libre. Si pruebas y no te gusta, la puerta está abierta para entrar o salir. Nadie obliga pero hay que saber para tomar decisiones tan importantes como reducir una asignatura de la vida, una asignatura que eligen muchas familias y quieren los hijos porque es una materia que sí se desea.
Esa mochila de fe no es una mochila cualquiera. No es una mochila de plástico que se pueda tirar a un contenedor del olvido, no. Esa mochila de fe es vida, es enseñanza, son valores. Es sociedad que convive, es ayuda, es solidaridad, es la fuerza que da a nuestros alumnos para vivir como buenas personas, sociables, con criterios y con libertad. No juguemos con ello y seamos conscientes, de una vez por todas, de lo que significa la clase de Religión.