La ermita de San Zoilo y la restauración de sus pinturas
Publicado el 15/05/2018 a las 08:49
Como cada 15 de mayo, y al compás de la primavera, la campana de la ermita de San Zoilo vuelve a tañer alegre para convocar a los casedanos y hasta los amigos que nos visitan de fuera. Todos son bienvenidos. Día grande en Cáseda: día de santo y romería, de encuentros y reencuentros, de misa, ofrenda y jotas, y también de pan, vino y chocolate. La tradición se hace presente para invocar a este santo, tan casedano, cordobés y universal, al que aquí se le engalana con rosas y espigas de trigo bien granadas. Festividad de ahora y de antaño, que se celebra en este encantador enclave medieval del siglo XIV, donde los casedanos renuevan su voto de fe y confianza y donde el pueblo, y esto es importante decirlo, se hace pueblo.
Un año más, San Zoilo nos convoca en su ermita, aunque en esta ocasión lo hace para presumirnos de sus pinturas y grafitos recién restaurados. Otro sueño hecho realidad, éste en particular largamente acariciado. Por iniciativa de nuestra asociación cultural, muy próxima a cumplir sus 20 años de vida, se ha logrado recuperar la policromía del conjunto mural que luce en el ábside del templo, donde se representa el calvario y la crucifixión de Cristo. Los colores azules, amarillos y ocres del conjunto han vuelto a recobrar su luz y esplendor.
A su vez, y también de la mano de los especialistas, hemos logrado consumar un riguroso proceso de limpieza y consolidación de esos peculiares grafitos del siglo XVI que lucen los muros del interior de la ermita.
Para sorpresa de muchos, estamos en presencia de un fantástico conjunto pictórico naval que evoca la llamada “toma de Túnez”. Dibujados con “negro de humo”, el conjunto pictórico reúne galeones, galeras y esquifes; en total, 13 embarcaciones, 5 fortificaciones terrestres, 12 figuras humanas y 10 inscripciones en diferentes tipos de letra donde destaca la gran Cruz de Borgoña, símbolo de los ejércitos realistas españoles durante largos siglos. Otro sueño hecho realidad, que se une a ese enigma finalmente desentrañado gracias a la minuciosa labor de investigación de nuestro querido amigo sanzoilero, y médico del pueblo, Pablo Larraz.
La realización de estos dos proyectos, felizmente acabados, es fruto del esfuerzo mancomunado de muchos amigos de nuestra ermita que entienden el gran mensaje que venimos impulsado desde nuestra fundación: cuando caminamos todos juntos somos capaces de llegar más lejos. Por eso, y por algo más que cortesía, quiero agradecer a los socios de la asociación por su constante apoyo y también a todos los amigos de San Zoilo que pusieron su granito de arena a través del proyecto de mecenazgo para cubrir el presupuesto de ambos proyectos. A su vez, mi agradecimiento al Ayuntamiento de Cáseda, siempre atento a nuestras inquietudes, por su seguimiento y colaboración económica. También a Cederna, en particular a Gabriela Orduna, por su gentil y constante asesoramiento. Por eso, amigos todos, de sobra saben que sin su colaboración, y hasta entrega y entusiasmo, todo esto sería imposible. Mi gratitud honda y sincera en nombre de esta asociación, su asociación.
Carlos Sola Ayape, doctor en Historia y presidente de la Asociación Cultural Ermita de San Zoilo de Cáseda.