Valiente y luchador

Pablo Sanzol García|

Publicado el 14/05/2018 a las 08:29

La identidad de las grandes noches. La valentía de los guerreros de las lejanas batallas. La lucha del que derrocha sudor sin tener apenas alternativa de éxito. La creencia del que nunca se da por vencido. La preciosa angustia del que se ahoga, pero resurge de nuevo. El aliento de un equipo y el corazón de un rojillo en una situación límite. El sábado Osasuna ha sido todo esto y más. Por fin, puedo gritar al cielo que quién resiste y persiste, gana.


Y de repente, El Sadar. ¿Quién iba a decir a ese aficionado cabizbajo tras el empate contra el Lugo que iba a salir entonando el “somos un equipo” y dependiendo de sí mismo para participar en el banquete previo a Primera? Sí, señores rojillos, tarjeta de invitación para una fiesta sin precedentes y plagada de olor a histórico. La predisposición de Borja Lasso junto a Fran Mérida por delante de Lucas Torró puede ser lo más valioso, futbolísticamente hablando, de lo que Diego puede llevarse a casa. La profundidad de Rober Ibáñez junto a los desdoblamientos medidos de Lillo es otro factor para creer. ¿Y qué decir del guerrero veloz? Magnífico Quique una vez más en banda demostrando que es un jugador habilidoso para llegar por fuera y centrar. Sin duda, el mejor centro de Osasuna.


Me gustaría poner en evidencia que un entrenador debe ejecutar su creencia y no perderse por otras fórmulas que le pueden llevar a autoengaño. La realidad es que el 4-1-4-1 de Diego no es una novedad, sino que es su sistema preceptivo y predilecto desde pretemporada. Sin embargo, ha brillado por su ausencia y da la casualidad que con su aparición ha llegado el sueño de Osasuna. A un punto del horizonte más peleado e impensable al mismo tiempo. Parece ser que la valla resbaladiza del último vagón esta vez ha querido tener a Osasuna como pasajero.


Señores rojillos, Osasuna valiente y luchador. Puedo decir bien claro que lloré, pero las lágrimas se debieron a nuestro salvador de la tarde, David Rodríguez. Qué bonito fue verle de nuevo sobre el campo con astucia, velocidad y gol. En caso de que su aparición no haya sido un espejismo, estamos ante la mejor versión de un delantero en Osasuna. Bienvenido seas, pichichi. Próxima parada, un billete para un sueño irrefutable y que, sinceramente, está al alcance de la mano. Fuertes, juntos y luchadores, esta es la nuestra y no la podemos dejar escapar. El tren del ensueño y de la aspiración ha venido a recogernos y Osasuna no le ha dicho que no. Podrán quitarnos un sueño, pero nunca las ganas de soñar. Más alto que nunca, y si sí…


Pablo Sanzol García

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