Política y movilizaciones sociales
Publicado el 10/05/2018 a las 00:11
Las movilizaciones de los pensionistas de nuestro país han dejado claro que cuando hay presión en la calle, ya sea por necesidad, ya por convicción, la política se mueve.Las pensiones son un elemento fundamental de nuestro estado de bienestar. Son el sostén económico de aquellos que han levantado, con gran esfuerzo, nuestro país. Por tal motivo, su mantenimiento no puede dejarse al azar o a las necesidades políticas de unos u otros. La reforma unilateral, al margen del Pacto de Toledo, rehuyendo el diálogo social, llevada a cabo por el gobierno del Partido Popular en el año 2013 sentó un mal precedente.Desde diferentes tribunas, se ha proclamado que no hay fondos para mantener las pensiones al nivel actual. Se ha atemorizado a futuros pensionistas proclamando el manido factor de sostenibilidad. El acuerdo hace unos semanas entre el gobierno de Mariano Rajoy y el PNV ha sentado las bases para una mejora, coyuntural, de las pensiones. Y digo coyuntural pues el acuerdo tiene letra pequeña: el rechazo de los nacionalistas a las enmiendas a la totalidad a los Presupuestos de 2018 y una actitud más abierta de Moncloa en pos de favorecer el diálogo en Cataluña. El acuerdo PP-PNV puede ayudar a aprobar unos presupuestos de un gobierno en minoría y puede intentar rebajar el ruido en la calle, en ciudades tan representativas como Bilbao, que lunes tras lunes, desde enero de este año, contempla concentraciones de pensionistas a las puertas del Consistorio bilbaíno.Efectivamente, a nadie se le escapa que detrás de esta mejora está el interés, de una y otra parte, por rebajar la intensidad de las movilizaciones de los pensionistas. Pero nada más lejos de la realidad. Las movilizaciones continúan sucediéndose. ¿Por qué? Porque lo coyuntural, lo interesado, no es solución a largo plazo. La reforma de las pensiones pasa por un acuerdo social entre todas las partes y por una mejora, notable, del mercado laboral, que garantice empleos y sueldos dignos, fundamentales para mantener, entre otros elementos, un sistema de pensiones con garantías.Dura es la lucha, y mucho queda por caminar hacia la mejora, real, sin clausulas, de las pensiones. Nuestros mayores se lo merecen. La sociedad lo merece.