LA CREMA TENÍA UN PRECIO
Actualizado el 26/04/2018 a las 11:51
Hoy todo el mundo se rasga las vestiduras tras visionar varias veces el vídeo de una mujer que, presuntamente, ha intentado llevarse dos cremas del supermercado sin pasar por caja. Yo también he cedido al morbo y he puesto el play. No me arrepiento, pero sí es verdad que me avergüenzo un poquito. Me avergüenzo de la clase de gente en la que nos hemos convertido. Para ser franca, lo único que me inspiraron aquellas imágenes fue pena. Me pareció una mujer muy bien vestida por fuera pero muy pobre por dentro. La encontré, perdónenme la comparación, tan humana, que la sensación fue de asco ante quien haya podido sacar esa grabación de la basura para alegrar el ojo de la cerradura a este país de pandereta. Los informados hemos padecido a los informadores durante meses recordándonos que Cristina Cifuentes nos engañó con lo del máster y a la afectada le ha dado igual porque cosas peores da la vida. Sin embargo, vienen dos cremas y se llevan por delante su carrera política. Que venga Dios y lo vea.