Mejoras sí, pero no a cualquier precio
Actualizado el 25/04/2018 a las 08:50
Soy un gran aficionado a la naturaleza y a la fauna, en especial a las aves. Todos los días, antes de empezar mi jornada laboral, me acerco a la balsa de Loza, situada en el pequeño municipio de Loza, dependiente del concejo de Berrioplano. Mi rutina habitual es observar el entorno de la balsa desde una zona elevada situada en el pueblo y, después, dar un paseo por la pista de tierra que comunica Loza con la localidad de Iza. Este camino discurre entre algunas praderas adyacentes a la balsa, campos de cultivo y una chopera. A ambos lados del camino han brotado, de forma natural, decenas de matorrales silvestres de diversas especies, como endrinos, zarzamoras, saúco, algún pequeño carrizo y algunos arbolitos como chopos y robles, “descendientes” de otros de gran porte que forman la masa arbórea de la zona. Toda esta cubierta vegetal era muy valiosa para decenas de especies de aves que encuentran en la balsa un lugar para pasar el invierno o el verano, criar o simplemente, como zona de descanso antes de reemprender su migración de norte a sur. Para el que no lo sepa, la balsa de Loza es un ecosistema de un altísimo valor ecológico por su biodiversidad, pudiéndose encontrar una amplia representación de parte de la avifauna de Navarra. He usado el termino verbal “era” porque el pasado viernes observé totalmente desolado como gran parte de esos arbustos de pequeño, mediano y gran tamaño han sido completamente arrasados con maquinaria pesada. La “excusa” es el futuro arreglo de dicha pista, que se encuentra con el firme en mal estado y es muy utilizada por los vecinos de Loza e Iza. Desconozco quien ha tenido la brillante idea de “autorizar” esta actuación realizada de forma salvaje. Entiendo que parte de esos arbustos puedan estorbar para los trabajos de arreglo de la pista, pero bajo mi punto de vista, la manera de llevarlo a cabo ha sido lamentable, arrasando con todo lo que han encontrado y dejando ese camino, otrora rico en vegetación, como un erial. Guarderío Forestal, en su demarcación de Pamplona, ha comentado que comprobarán si se han respetado los condicionantes impuestos para llevar a cabo esta actuación, pero el daño ya está hecho. Muchas especies de aves se han quedado sin sitio para esconderse, alimentarse o anidar. Porque un arbusto, por insignificante que parezca, es de mucho valor para pequeñas aves como mosquiteros, currucas, carboneros, zorzales o escribanos. Y también para mamíferos como conejos, zorros o comadrejas, habitantes de esta zona que también pierden una pequeña parte de su hábitat. Estaría bien que los responsables de esto dieran la cara y argumentaran la razón de este destrozo. Ronda por mi cabeza la idea de que hayan sido los propios habitantes de Loza los que han decidido “adelantar” el trabajo, demostrando que a ellos solo les importa cazar en periodo cinegético en su “cortijo particular” y despreciando a cuatro pajarillos sin importancia para ellos, pero importantes para los que amamos la naturaleza.