¿Qué va a ser del Villar?

Jesús Jiménez Delgado|

Publicado el 15/04/2018 a las 08:37

El tema del Villar está presente en cualquier conversación corellana. Nos interesa a muchos porque todo lo corellano ha ido pasando de generación en generación por esa ermita de nuestra Patrona, como un río va lamiendo los muros de una huerta. Es, pues, parte importante de la historia de Corella. Y porque nos interesa están surgiendo en el ambiente ciudadano muchos interrogantes.

Los PP. Pasionistas nos dejan, después de 120 años de fecunda atención, ternura y entrega a lo pastoral y a la conservación material del templo. ¿Se inicia ahora una cuesta abajo que suele terminar casi siempre en ruina espiritual de nuestra devoción y material del edificio? Pues depende de cómo se hayan atado las formalidades necesarias para que el Villar no se borre de nuestros corazones y memoria.

Yo confío plenamente en el buen hacer de cuantos intervienen en este transvase complejo, pero muy importante. Es verdad que la vida se nos está haciendo atropellada y los vientos nos quieren llevar por otros caminos. Lo de ayer es de momento imposible. La gran sequía de vocaciones religiosas, el deterioro de la sensibilidad religiosa, el laicismo invadiendo cada vez más el ambiente social y un largo y penoso etcétera. Pero Corella, muy atenta a la Virgen del Villar, merece que alguien -no sé quién y cómo- le informe del acuerdo que se haya alcanzado: ¿qué institución es ahora propietaria de la ermita? Aun sabiendo las circunstancias antes citadas, escasez de sacerdotes, deterioro espiritual, ¿se va a celebrar culto como la santa misa semanal, o al menos mensual? ¿Estará abierta algunas horas o cerrada a cal y canto? ¿Sería factiblle que la comunidad de religiosas peregrinas de la Eucaristía se hicieran cargo de la ermita? Cada uno expresa su opinión, que no es refutar la del otro. Hasta podemos enriquecernos mutuamente y mejorar el proyecto de ambos asuntos. Siempre es posible llegar a una meta, si la meta la acercamos al filo de nuestra capacidad.

No, no es que yo quiera curiosear o adelantarme. Ya sé que en la vida todo requiere su ritmo y sé, sobre todo, que lo decisivo no es precisamente el culto sino el seguimiento a Jesús, la fraternidad vivida, la esperanza en el Padre Dios, pero los caminos alto y bajo del Villar tienen mucho de oración, de sacrificios, de fe, de esperanza. Quizás por ello los interrogantes están ahí, en la calle, en el ambiente. Clarísimo está que a la jerarquía le corresponde decidir, puesto que tiene ese poder y conoce más a fondo la situación, pero decidirá mejor, creo, informando, dialogando.

Jesús Jiménez Delgado

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