El turno

Alberto Oroz Valencia|

Publicado el 03/04/2018 a las 09:52

Es un problema muy arraigado, y desde hace mucho tiempo los pamploneses lo tenemos asumido, aunque alguna vez suenan voces de protesta que, con el ruido del motor y las prisas por montar, nadie las oye. Soy un jubilado agradecido al Imserso y a sus vacaciones.


Todos los años, después de disfrutarlas, al regresar a mi querida Pamplona, vengo con el firme propósito de apoyar esas voces, pero mi inconstancia y mi comodidad hasta ahora han podido más que mi voluntad. También puede ocurrir que mi entendimiento, al ver la gravedad de los problemas que nos está tocando vivir, considere que uno tan mínimo como éste no merezca tener un espacio en el periódico. El caso es que Lucía Baquedano en su habitual columna en el Diario, el día 25 de enero escribía sobre el turno de la villavesa y, posteriormente, he tenido ocasión de leer alguna carta denunciando problemas, también menores, que ocurren en la villavesa.


Esto me ha animado y, salvando las distancias, he sido consecuente con mi propósito. En todas las ciudades que he visitado se guarda riguroso orden en la parada del bus. ¿Por qué en Pamplona no ocurre lo mismo? No quiero pensar que aquí no somos educados. ¿No será que somos más listos que en otros sitios, y no merece la pena guardar turno?


Total, nadie se va a quedar en tierra y todos vamos a llegar a nuestro destino a la misma hora. Como el espacio es corto, lo mismo da ir de pie que sentados; mirando hacia adelante que mirando hacia atrás. Además, los mayores, los minusválidos o las embarazadas tenemos asientos reservados en el autobús.

Yo creo que esto de guardar turno es una manía mía.


Alberto Oroz Valencia

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