Los fanáticos entierran Pío XII

José Ignacio López Borderías|

Publicado el 27/03/2018 a las 09:09

En la reunión del Foro municipal de Iturrama, la mayoría de los asistentes sacamos la conclusión de que estamos gobernados por fanáticos. Lo expresó claramente uno de los asistentes que se confesó votante de un partido del cuatripartito y no entendía cómo un grupúsculo (Cuenca y Aranzadi) a los que denominó “fanáticos de la bici” pudieran imponer al resto un proyecto en Pío XII tan alejado de la realidad.

En vez de estar en el civivox de Iturrama, parecía que estábamos en el frontón de López, pues todas las soluciones y argumentos que ofrecimos nos eran devueltas como si de pelotas se trataran por el señor Cabases, que repitió sin parar los mismos mantras de siempre -bicicletas, transporte público y coches fuera- lo mismo de siempre además de avisar que la decisión estaba tomada y que el proyecto no se sometería a información pública. ¡Viva la transparencia!

Jamás a lo largo de este proceso al cuatripartito los ciudadanos le han dado tantos razonamientos en contra y no han sido ni escuchados ni oídos, la transparencia y la participación han sido un camelo y el control de los dineros de todos tan oscuro, se han reído a carcajadas de todos. Al señor Cuenca le han bastado tres años de moquetas, sillones y buen sueldo mensual para olvidar los verdaderos motivos que le llevaron a participar en política (sic). “El 15 M aprendí que la gente que se cree que tiene mucha experiencia política y mucho discurso elaborado a veces no se entera de nada y tiene que venir la gente de la calle a explicarle lo que es estar harta de todo”. ¿Tendremos que volver a explicarle al señor Cuenca quién es la gente de la calle? Somos nosotros los vecinos y comerciantes, aunque no podamos o no nos guste andar en bicicleta.

El Ayuntamiento del cambio a peor, en el proyecto definitivo, en vez de eliminar como antes decía 127 plazas azules de aparcamiento en Pío XII ahora quita a todos los vecinos 203 plazas y, como gran solución, crean 77 plazas de color rojo, distribuidas en pequeños grupos por el barrio de Iturrama, que el vecino tendrá que buscar y donde se podrá aparcar una hora como máximo, para así facilitar las compras, sin entender que las compras requieren más tranquilidad y no ir con la lengua fuera. Pues esto es contrario a la amabilización. La gente de fuera, cuando viene a Iturrama, además de comprar desea pasar un rato de ocio y tomar algo en los magníficos bares que tenemos. Ya saben, todos de compras con el coche a hombros por el carril bici.

A pesar de que el objetivo básico de esta agresión a Pío XII e Iturrama fue el uso de la bicicleta, el ayuntamiento sigue sin saber cuántas bicis transitan por Pío XII. Seguramente porque no les interesa y además no lo saben, nunca han realizado un estudio serio ya que si lo hicieran, se les caería el chiringuito encima. De todas forma se le volvió a preguntar al representante municipal y después de muchas dudas aventuró sin pestañear, la cifra de 1.300 bicis. Casi nos caemos de la silla de la risa que nos dio, de tal manera que no pudimos preguntarle (por la risa) si esa cifra era el cálculo anual o cada cinco años. El señor Asiron y sus compadres no han debido venir mucho por Pío XII, pues todos los vecinos sabemos que el tráfico en bici es escaso.

En el tema monetario están actuando con total desprecio hacia la ciudadanía, van a adjudicar una obra sin saber cuánto va a costar a los ciudadanos, como si el dinero fuera de sus bolsillos. El control del gasto les da igual, todo sea por la causa, ya lo dijeron. “Se trabaja con una previsión inicial de 900.000 euros, pero el equipo redactor nos ha dicho que superará el millón de euros”, cuando todos les hemos oído en otras ocasiones la cifra de 1,6 millones. ¿Cómo se puede presumir de buena gestión cuando se adjudica un proyecto sin saber lo que va a costar? Si estuvieran en el Ayuntamiento UPN, PSN o PP, ardería Troya... Deberían también explicar todos esos contratos adjudicados por cantidades de 6.000 euros, que es casualmente la cantidad límite que la ley permite para adjudicar una obra de forma directa, sin concurso público.

En definitiva, se intuye claramente que es un proyecto fruto del fanatismo de unos políticos con poca implantación en el barrio, por eso no les importa maltratarnos, alejados claramente del contacto con el pueblo. Son la nueva casta política que se mofan de los ciudadanos que creen que no son de su cuerda y que aspiran a encerrarse en el Casco Viejo y solo se preocupan de hacer su pequeña república de ciudadanos ‘okupas’ y, mientras tanto, seguimos con la Pamplona sin luces, triste y oscura, con las calles, acera y pasos de peatones en un estado lamentable. Animaría a la plataforma que nos ha representado a todos en esta causa a que no se desanimen, pues cuentan con nuestro agradecimiento. Han conseguido por primera vez en el barrio unir a muchas personas, que no nos abandonen y que antes de que empiecen las obras, nos convoquen a un acto funeral donde podamos despedir con honores a la Avenida de Pío XII.

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