La dura realidad
Actualizado el 22/03/2018 a las 08:42
Ultimamente se multiplican los tertulianos estupefactos ante el fuerte apoyo que mantiene el independentismo catalán. ¿Cómo puede ser, se preguntan, que a pesar de las evidencias de manipulación y engaño haya tanta gente dispuesta a seguir poniendo la cara? Sin embargo todavía no he oído a nadie plantear lo que a mi juicio supone un motivo de peso. Y es que tiene que ser muy duro... No debe ser fácil reconocer ante uno mismo y ante los demás que aquellos que han sido sus guías, sus amados líderes, en los que han confiado ciegamente, a quienes han dedicado su tiempo y quizá su dinero... resulta que les han engañado, les han mentido, se han reído de ellos, les han robado, han dilapidado la riqueza de su tierra. Y a pesar de no querer saber no pueden evitar conocer las falsedades y mangoneos de sus gurús, era broma señoría, no me meta en la cárcel porfa, viva la constitución y todo eso. Y uno que se pira a Bélgica mendigando el apoyo de los neonazis de allá. Y otra que se pira a Suiza, paraíso proletario por excelencia. Qué duro imaginar a esa gente al este de Fraga mirándoles con conmiseración, casi con lástima. Qué bochorno comprobar que el unánime respaldo europeo garantizado por sus cabecillas ha mutado en indiferencia, cuando no en cachondeo. Qué horrible sensación de ridículo, de que han sido utilizados miserablemente. En esa tesitura debe ser mucho más fácil darse media vuelta y seguir obviando la realidad que reconocer el gigantesco fraude de que han sido víctimas...