Mujeres sin apellidos
Publicado el 08/03/2018 a las 09:43
Ante la huelga de hoy, 8 de marzo, me sumo al objetivo de que nadie sea discriminado por razón de su sexo. Se han levantado ya muchas voces a favor de que se eliminen prejuicios que pretendan encorsetar la movilidad femenina. Es obvio que no todos los papeles son intercambiables, pero ninguno debe ser ni tan obligatorio ni tan determinante como para marcar la trayectoria vital de nadie por el solo hecho de ser mujer (u hombre, si es por eso). Disponer de opciones equivalentes, no tener ni más ni menos dificultades en nuestra vida familiar, social o profesional que las que afronta cualquier ciudadano como tal, son presupuestos tan elementales, tan vinculados a nuestra dignidad como personas, que no debería hacer falta desgañitarse para que se tome conciencia de donde estamos y de lo mucho que queda por hacer.
Tampoco hay que olvidar de dónde venimos. Los avances en pro de la igualdad conseguidos por quienes nos han precedido merecen nuestra mención y agradecimiento, porque nunca ha sido fácil cambiar culturas arraigadas, por injustas que sean, ni les ha salido gratis en muchos casos a quienes lo han intentado. Mi adhesión a la causa es inquebrantable y global, porque en el concepto “mujer”, sin necesidad de apellidos, entramos todas: anticapitalistas, conservadoras, puritanas, autónomas y dependientes, religiosas y ateas, jóvenes y mayores, amas de casa y trabajadoras por cuenta ajena, solteras o casadas… En fin, toda la diversidad existente. Estoy segura de que una gran mayoría, desde las circunstancias particulares de cada cual, se solidarizan con el sufrimiento, las carencias y los problemas que otras padecen simplemente por su condición de mujer. Por eso me parece extemporáneo e innecesario el ruido añadido desde algunos colectivos, que da la impresión de que desean destacar sobre todo sus nombres propios.
Nuestra pertenencia al sexo femenino, aquí y en las antípodas, es el factor que da consistencia a unas reivindicaciones que nos afectan a todas y, por supuesto también, a la sociedad en su conjunto. Vayamos juntos hacia ese futuro.
Ana García López