Osasuna: emociones y sufrimiento
Publicado el 04/03/2018 a las 21:40
Cuando la razón deja paso a la emoción. El sentimiento por encima de la racionalidad. Algo así es Osasuna. En él confluyen sensibilidades muy dispares, uniendo a gentes de origen y credos muy diversos. Acostumbrados tradicionalmente a ser eternos sufridores, salvo en gloriosas campañas teñidas de ascensos, final de copa o sueños europeos, en estos últimos años se han superado las cotas de sufrimiento otrora alcanzadas. Después de llegar a estar al borde de la desaparición, en plena bancarrota económica, y deportivamente en el fondo del pozo, parecía por fin que era posible iniciar una nueva etapa de ilusión y proyectos. Pero de momento todo parece ser un espejismo.Las señas de identidad de nuestro equipo siempre han sido la cantera, la garra, la identificación con la afición compartiendo unos colores y un escudo desde la esfera más emocional. Y, como dijo el gran Paquito años antes de entrenar al equipo que tanto admiraba, "corriendo de tal modo en el campo que parecían los indios en una película del oeste". Eran los años de Alzate en el banquillo, con un equipo titular formado por 10 jugadores navarros. Un equipo que no estaba hecho para jugar más allá de la segunda, y que sin embargo consiguió llegar a lo más alto tomando como bandera esas señas de identidad.Esta temporada se ha vendido humo anunciando el fichaje de un entrenador de cantera y de los mejores jugadores, de nuevo a golpe de talonario. Con el deseo de que afición y equipo volvieran a la élite. A partir de ahí todo han sido paradojas. El entrenador de cantera ha confeccionado un equipo en el que juega como titular sólo uno o a lo sumo dos navarros, habiendo enviado al ostracismo a los chavales de la casa que se proyectaban como los artífices de la recuperación de la identidad rojilla. Los jugadores que tanta calidad atesoran y que sin duda saben tocar el balón en el campo con una clase innegable, sin embargo no transmiten nada a la grada. Nada. Están de paso por el club en su individual camino hacia una hipotética gloria futura, sin emoción ni ilusión ninguna que transmitir. Y los aficionados, que hace sólo unos meses hacían cola para renovar su compromiso y recuperar el proyecto de club perdido, cada vez están más fríos al comprobar que así no es posible conseguirlo.El futuro de Osasuna pasará por recuperar la "cantera", por dar paso a chavales que, como siempre fue, sientan algo de emoción, conecten con quienes les animan, y se sientan importantes sabiendo que han conseguido el sueño: vestir de rojillo. Aunque no se esté tan alto en el escalafón de las clasificaciones, al menos se habrá recuperado la identidad y, con ellas, la ilusión y la emoción. Se volverá a sufrir, quién no tiene claro que en Osasuna esto debe ser así, pero al menos dentro de un proyecto con sentido. Un proyecto osasunista, el de nuestro Osasuna de siempre, el que nos identifica.