El calvario que vivo desde hace más de un año

Cirujanos del Hospital 12 de Octubre de Madrid, durante la operación de un bebé de tres meses con obstrucción renal
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Cirujanos durante una operaciónComunidad de Madrid
Cirujanos del Hospital 12 de Octubre de Madrid, durante la operación de un bebé de tres meses con obstrucción renal

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María Flores Casillas Ardila

Publicado el 04/09/2026 a las 05:00

Le escribo para visibilizar el calvario que vivo desde hace más de un año, con el deseo de que los profesionales sanitarios reflexionen sobre el impacto de sus actos. Todo comenzó tras meses sufriendo dolores y anemias que la ginecóloga minimizaba como “premenopausia”. Cuando mi médico de cabecera por fin ordenó una resonancia, se descubrió que mis miomas urgían una histerectomía.

La pesadilla real empezó en el quirófano el pasado 7 de octubre. Durante la cirugía, me perforaron la vejiga, requiriendo una intervención de urgencia de urología. Desperté con la noticia de que llevaría sonda un mes, sufriendo infecciones constantes y una fístula vesicovaginal que me obligó a usar pañales a diario. Tras meses de dolor y reclamaciones sin respuesta, me operaron de la fístula el 3 de febrero. Lejos de terminar, mi abdomen seguía dolorido e inflamado. Ante la insistencia de que “esa tripa era mía”, fue una doctora de la mutua quien me diagnosticó una rotura de la pared abdominal provocada por las cirugías. Para colmo, el día de mi revisión urológica, el médico canceló la cita a última hora por secundar la huelga.

Al acudir por el canal preferente de mínimos, el urólogo me recriminó que “me estaba haciendo un favor”, provocándome un ataque de ansiedad severo en consulta. Hoy me enfrento a una cuarta operación en otoño para colocar una malla abdominal. Cirugía General me llegó a sugerir que podía volver a mi empleo. Trabajo cuidando a personas mayores, cargando peso, y además estudio para Técnico de Emergencias Sanitarias. Amo mi profesión, pero actualmente no puedo ni pasear a mi perro sin que el vientre se me ponga rígido por el dolor.

Mis estudios, mi trabajo y mi vida están paralizados. Iré a mi cuarta operación con un miedo atroz. Los pacientes no tenemos la culpa de los conflictos del sector con el Gobierno. Somos personas y merecemos respeto, disculpas y que se asuman responsabilidades cuando hay errores. Solo pido que se pongan en mi lugar un minuto y que, esta vez, hagan bien su trabajo.

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