"El 9 de agosto en Berriozar no hubo ningún representante del gobierno de Navarra, ni del de España"


Actualizado el 12/08/2026 a las 09:39
El 9 de agosto, como venimos haciendo desde hace 26 años, recordamos a Francisco Casanova, subteniente de infantería asesinado por los sicarios de la mafia etarra en la puerta de su casa, donde le esperaba su familia. El 9 de agosto, en Berriozar, hubo oraciones por el alma de Francisco y muestras de cariño hacia su familia.
Militares, guardia civiles y policías, junto a la asociación ’Vecinos de Paz’, organizadora del acto desde hace 26 años, además de un nutrido grupo de ciudadanos, volvimos a emocionarnos al escuchar las jotas que la hija dedica al padre ausente, víctima del terrorismo nacionalista vasco.
El 9 de agosto, en Berriozar, no hubo llamadas a la venganza ni a ejercer la violencia, jamás las ha habido, pero sí a defender la verdad y la Justicia, a no blanquear a los asesinos, a no humillar a las víctimas, a no traicionar su memoria con pactos infames con los asesinos. El 9 de agosto, en Berriozar, no hubo encapuchados que atacaran a quien llevara la bandera de España, como ocurrió durante la final del mundial de fútbol, tampoco aparecieron los energúmenos cuando las notas del himno nacional resonaron en la plaza, junto al monumento “Puerta de la Libertad” dedicado a todas las víctimas de ETA.
El 9 de agosto en Berriozar no hubo ningún representante del gobierno de Navarra, ni del de España, ni del ayuntamiento regentado por Bildu. Su cobardía les retrata y les coloca al lado de los energúmenos encapuchados, como socios preferentes.
Manuel Sierra, coronel de Infantería (r)