Parias de la tierra

Ignacio Azparren Tellería

Publicado el 10/07/2026 a las 07:29

De lo poco positivo que la muerte, en general, tiene, se suele destacar el hecho de que nos iguala a todos, al margen del estatus social que se ocupe o del poder adquisitivo que se tenga. Sin embargo, esto no siempre sucede así, basta con ver las consecuencias del terremoto que hizo temblar el subsuelo de Venezuela el pasado 24 de junio. El devastador seísmo se cobró la vida de más de 3.700 personas, de cuyos cuerpos, o al menos de la mayoría, sus allegados se han hecho cargo para proporcionarles una digna despedida. ¿Qué ha sucedido con el resto?

Según las autoridades venezolanas, alrededor de 250 cadáveres no han sido reclamados por nadie, por lo que están recibiendo sepultura a cargo del estado. Mientras unos dicen que se están cavando fosas comunes para tal fin, los dirigentes venezolanos aseguran que cada cuerpo, identificado genéticamente y a través de las huellas dactilares, ocupará una tumba con una cruz incluida. Lo que deja en evidencia este hecho es que los parias, es decir las personas excluidas y apartadas del entramado social, lo son en la vida y también en la muerte. Nadie se acordó de ellos mientras vivían en las calles de las ciudades venezolanas y nadie les echa de menos tras su muerte. ¡Qué dramático! ¿Hasta qué punto puede alguien ser absolutamente invisible para la sociedad en la que vive? ¿Qué tiene que fallar para que un ser humano, ser social por naturaleza, acabe marginado o apartado de cualquier círculo social y desaparecido en el ostracismo que causa el olvido?

Está claro que vivir en la sociedad no implica para estas personas la pertenencia a ella como miembros mínimamente significativos: es como si fueran parte del montón pero no del sistema. Particularidades y circunstancias personales por un lado, y deficiencias en el funcionamiento de los mecanismos sociales para la integración por otro, hacen que miles de personas por todo el mundo no importen a sus congéneres; ni si viven, ni si mueren. ¿Puede haber mayor desgracia?

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