Treinta años para algo tan básico


Publicado el 01/07/2026 a las 05:00
Hay días que una recuerda para siempre. El mío ha sido, curiosamente, el día en que he estrenado uno de los nuevos baños instalados para los conductores y conductoras del transporte urbano comarcal de Pamplona.
Puede parecer exagerado. Incluso habrá quien sonría al leerlo. Pero después de más de treinta años conduciendo una villavesa, les aseguro que no lo es.
Durante décadas hemos trabajado sin disponer de algo tan elemental como un aseo en muchas de las cabeceras de nuestras líneas. Hemos aprendido a aguantar, a hacer cálculos imposibles, a conocer qué bares estaban abiertos y cuáles nos permitían entrar con prisas.
Todo ello mientras cumplíamos horarios y prestábamos un servicio público del que dependen miles de personas cada día.
Por eso, cuando hoy he abierto la puerta de uno de esos nuevos baños, he sentido una mezcla de alegría, alivio e incredulidad. Pensé: “¿De verdad han tenido que pasar treinta años para llegar hasta aquí?”.
No estamos hablando de un privilegio ni de una comodidad. Estamos hablando de dignidad en el trabajo.
Estos aseos no son un regalo. Formaban parte de los compromisos adquiridos y han llegado tras muchos años de reivindicación por parte de quienes no hemos dejado de recordar que las condiciones de trabajo también importan.
Hoy me alegro sinceramente de este avance. Es justo reconocerlo. Pero también creo que conviene reflexionar sobre una realidad difícil de entender: que algo tan básico haya tardado tanto tiempo en hacerse realidad.
Ojalá llegue el día en que ninguna persona trabajadora tenga que esperar tres décadas para ver reconocido un derecho tan elemental.