La doble batalla que libra mi abuela en el Hospital Universitario: "Cuidar también es ofrecer dignidad"


Publicado el 23/06/2026 a las 05:00
Hay calores que incomodan y hay calores que hacen sufrir. Mi abuela, de 88 años, lleva días ingresada en el Hospital Universitario de Navarra luchando contra su enfermedad. Sin embargo, hay una batalla que nunca debería librarse dentro de un hospital: la de soportar temperaturas insoportables en un lugar destinado a cuidar y aliviar. Mientras fuera el termómetro alcanza los 39 grados, dentro de su habitación apenas hay un ventilador para dos pacientes. Cuando pedimos otro, nos dijeron que lo lleváramos de casa. Nunca pensé que llegaría el día en que una familia tuviera que plantearse equipar una habitación hospitalaria para que una persona enferma pudiera soportar el calor.
He visto a mi abuela perder la orientación, arrancarse la vía sin saber lo que hacía, intentar levantarse una y otra vez de una cama de la que no debería moverse y sufrir fiebre mientras su cuerpo lucha por recuperarse. Cada episodio nos deja una pregunta dolorosa: ¿cuánto de este sufrimiento pertenece a la enfermedad y cuánto a unas condiciones que la agravan? Las personas mayores no son números de habitación ni camas ocupadas. Son historias enteras, vidas construidas durante décadas, madres, abuelas y pilares de familias que hoy observan impotentes cómo quienes más protección necesitan soportan un calor que nadie debería padecer.
No escribo desde la rabia, sino desde la esperanza de que alguien escuche. Porque cuidar también es ofrecer dignidad. Y porque ningún enfermo debería sentirse abandonado precisamente en el lugar al que acude para sanar.
Maialen Saenz Percaz