¿Qué más debe hacer una familia para demostrar su compromiso con un pueblo?

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Jesús Ruiz Cerezo. Responsable empresa Promotora de Campamento Taller en Labeaga

Publicado el 11/06/2026 a las 05:00

Hace cuatro años decidimos dar un paso que muchas instituciones presentan como esencial para combatir la despoblación: dejar Pamplona y trasladarnos a vivir de forma permanente a un pequeño municipio rural. 

Elegimos Igúzquiza para desarrollar nuestro proyecto de vida. Compramos una vivienda que llevaba tiempo deshabitada, invertimos nuestros ahorros en su rehabilitación, nos empadronamos en el municipio y apostamos por construir aquí nuestro futuro. Nuestra hija estudia en el IES de Estella y nuestra actividad diaria se desarrolla íntegramente en la comarca. Sin embargo, nuestra experiencia durante estos años dista mucho de la imagen que habitualmente se traslada cuando se habla de atraer población al medio rural.

Durante la rehabilitación de nuestra vivienda ya tuvimos que afrontar numerosas dificultades administrativas que hicieron el proceso más complejo de lo que cabría esperar para una familia que estaba apostando por establecerse en el municipio. Posteriormente, impulsamos un proyecto de campamento-taller en Labeaga destinado a generar actividad económica, educativa y social en la zona. La tramitación comenzó en febrero de 2023 y, másde tres años después, continúa inmersa en procedimientos, requerimientos y conflictos administrativos. Durante este tiempo hemos atendido todas las solicitudes de documentación formuladas por las distintas administraciones y hemos obtenido informes favorables de organismos competentes en materias ambientales, territoriales, hidráulicas y de protección civil. A pesar de ello, el proyecto sigue acumulando retrasos y dificultades.

La situación alcanzó un nuevo nivel de preocupación cuando el Ayuntamiento dictó una resolución dealcaldía el 7 de abril de 2026 ordenando actuaciones de reposición urbanística y advirtiendo de posibles multas coercitivas de entre 600 y 6.000 euros, reiterables mensualmente, además de sanciones que podrían alcanzar los 60.000 euros en determinados supuestos.

No cuestionamos la obligación de las administraciones de velar por el cumplimiento de la normativa. Lo que cuestionamos es si se está actuando con el mismo espíritu de colaboración que se reclama públicamente cuando se habla de luchar contra la despoblación. Nos preguntamos qué más debe hacer una familia para demostrar su compromiso con un pueblo. Hemos abandonado la ciudad para vivir en el medio rural. Hemos recuperado una vivienda vacía. Nos hemos empadronado. Nuestra hija estudia en la comarca. Hemos invertido nuestros recursos en el territorio. Y además intentamos desarrollar un proyecto que puede generar actividad y oportunidades.

Por eso creemos que la verdadera lucha contra la despoblación no consiste únicamente en discursos odeclaraciones institucionales. Consiste en facilitar que quienes apuestan por los pueblos puedandesarrollar sus proyectos con seguridad jurÍdica, colaboración administrativa y unas reglas claras.

Seguimos creyendo en Igúzquiza, en Labeaga y en el futuro del medio rural. Precisamente por eso consideramos necesario abrir este debate públicamente.

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