Carta al consejero de Educación

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El consejero de Educación del Gobierno de Navarra, Carlos Gimenoarchivo

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Iñaki Beruete

Actualizado el 30/04/2026 a las 08:11

Después de leer sus declaraciones, valoraciones e interpretaciones del proceso seguido para prorrogar o denegar los conciertos educativos para los grupos de tres años, no puedo menos que compartir con usted y con toda la ciudadanía navarra, mis inquietudes, dudas, sensaciones y vivencias de estas últimas semanas, porque estoy completamente perdido y necesito ayuda con alguna explicación que me ayude a abordar la situación que se me presentará cuando comience el próximo curso escolar.

Mi nieto tiene tres años y, de buenas a primeras, me hacen ver que el próximo curso no podrá continuar con los compañeros que ha tenido durante tres años. Su inquietud y su curiosidad le hacen pedir explicaciones por todo lo que vive, descubre y experimenta a diario. A un ¿por qué? le sigue otro, y otro, y otro…y le aseguro que tengo que medir bien mis palabras porque no es fácil de convencer con vaguedades y trivialidades.

En septiembre verá que, de los quince compañeros que son ahora, él es el único que debe cambiar de centro, de entorno, de compañeros… y en ese momento todos nosotros nos veremos interrogados por un sinfín de preguntas del niño, y deberemos dar infinidad de explicaciones a todos sus “¿Por qué?”.

Es en este punto que, como responsable último de la decisión que ha propiciado esta situación, me veo en la obligación de pedirle consejo para gestionar dicho momento.

Podría empezar, sería lo más justo, en pensar que ha sido un criterio pedagógico lo que ha motivado el cambio, pero mucho me temo que no es por eso. Hay una justificación oficial de índole alfabética (su apellido empieza por “U” y, en base a un sorteo realizado por su Departamento, comenzaron a elegir aquellos cuyo apellido empezaba por “V”, él sería el último). No quiero ni pensar en criterios políticos, ideológicos o económicos porque quedaría muy feo. Por ello buscan la asepsia y lo revisten de “criterio técnico”. No quiero decir lo que pienso.

Podríamos hablar de derechos vulnerados como el de la libertad de elegir el centro y proyecto educativo. Podríamos sugerir aquello de la conciliación familiar porque su hermana menor de once meses queda en la misma guardería que él está ahora y, por ende, quedarían separados.

Se hace una deriva de seis niños a un centro que no han elegido para que los 31 prematriculados se reduzcan a 25 y se tenga que suprimir una línea; deriva que propicia que el centro receptor pase de los 24 prematriculados a 30 y tenga dos líneas con 15 alumnos cada una. Así, el centro de origen perdería uno de los dos grupos que tiene y quedaría con un aula de 25 niños que, pedagógicamente hablando, me parece, una barbaridad para grupos de 3 años.

Le pido, señor consejero, que siga meditando, valorando dicha actuación y reconsidere su decisión. Son muchos días de lágrimas e insomnio los que estamos viviendo varias de las seis familias estas últimas semanas y póngase en mi lugar cuando en el mes de septiembre, mi nieto nos pregunte ¿Por qué…?

Iñaki Beruete

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