Renfe, tocando fondo


Publicado el 20/12/2025 a las 05:00
Renfe cada día se supera, aunque parezca imposible, en su (...) desamparo a los viajeros. Hacía tiempo que no tomaba el Alvia Pamplona-Barcelona, ida y vuelta, y estaba relativamente satisfecho con el servicio que me había prestado porque, aparte de algún ligero retraso, más o menos todo funcionaba. Pero eso era antes, porque ahora…
Estas últimas semanas he vuelto a desplazarme varias veces a Barcelona y descubro horrorizado que en los Alvias y en las vías casi todo ha rolado hacia la decrepitud: retrasos sobre retrasos, vagones ruinosos y poco limpios, servicios higiénicos sin jabón ni papel, vías férreas mal mantenidas -el tren bota y rebota-… Toda esta miseria no la pueden compensar ni la amabilidad de los trabajadores de Renfe, ni su paciencia(...) . En ellos se escudan, soberbios y convencidos de que transportan borregos, el ministro y sus incompetentes jefecillos subordinados a quienes el bienestar del rebaño les importa un comino. Y, para más inri, solo somos cinco o seis los que protestamos. El pasado martes 16 de diciembre, al llegar a la estación de Sants para volver a Pamplona veo, asombrado, que el tren Alvia 00530 -¡el mío!- está suspendido, y que nos meten en otro, un AVE con destino Madrid, que sale con cuarenta minutos de retraso y del que nos apearemos en Zaragoza. Llegado el momento del embarque somos los parias del pasaje y nos “echan” donde les parece. Todo el mundo calla y traga. Comienza el viaje y, sorpresa, varios asientos están al revés, de espaldas al sentido de la marcha del tren. ¡Prodigioso!
En Zaragoza, una trabajadora de Renfe intenta a voz en grito reunirnos a todos -decenas y decenas-, nos conduce hasta otro andén en el que nos espera un Alvia en el que por supuesto, no se respetan los números de asiento que llevaba cada uno… y ya solo protestamos cuatro. El tren esta hecho una birria (váteres cerrados, los que funcionan carecen de papel y jabón, no hay cafetería, no parece muy limpio)… Y al final ya no protestamos ni los habituales, es que queremos llegar. Al ministro Óscar Puente: más trabajo en su despacho, exigencia estricta a sus colaboradores y menos redes sociales. Al viajero en general: ¡votadles, votadles…, que esto nos dan!
Pablo Uriz Urzainqui