Navidad: defendamos que se le llame por su nombre


Publicado el 15/12/2025 a las 05:00
Nuestra vida cotidiana está llena de referencias culturales con origen religioso que asumimos con naturalidad. Un ejemplo evidente es el domingo, cuyo nombre significa literalmente “día del Señor”, que proviene de la palabra latina “Dominicus”. Nadie lo percibe como una imposición ni como algo excluyente; es simplemente parte de nuestra historia y de nuestra lengua, un legado con el que convivimos sin conflicto en una sociedad plural. Por eso sorprende que, en cambio, se quiera sustituir la palabra Navidad por expresiones neutras como “fiestas de invierno”. Al hacerlo, corremos el riesgo de diluir una celebración que ha acompañado a generaciones y que forma parte del imaginario común que nos ha configurado como comunidad.
La Navidad, más allá de su dimensión religiosa, proyecta valores que siguen siendo ampliamente compartidos: solidaridad, generosidad, familia y esperanza. Son principios que fortalecen los vínculos sociales y que hoy resultan más necesarios que nunca.
Defender que llamemos a la Navidad por su nombre no es excluir a nadie; es reconocer una herencia cultural que nos une y que convive perfectamente con la diversidad de creencias y sensibilidades presentes en nuestra sociedad. Renunciar a esa palabra no nos hace más abiertos, sino inseguros de nuestras propias raíces. ¡Feliz Navidad!
Blanca Jiménez Jiménez