Trabajo
4.000 autónomos navarros sin trabajo siguen cotizando para poder cobrar la pensión
El colectivo cotiza un 10% más sobre la base mínima que en la media del país, pero alrededor del 80% lo hacen por 275 euros


Actualizado el 22/11/2017 a las 15:52
Un autónomo jubilado, salvo que su patrimonio le permita evitarlo, está condenado a vivir al borde de la pobreza, con una pensión media de 712 euros que con 14 pagas arroja un presupuesto anual que apenas supera en 1.600 euros los 8.321 en los que oficialmente se sitúa el umbral de la precariedad vital. La paga que perciben los integrantes de este colectivo es un 33% más baja de media que la de un empleado retirado del régimen general. En el caso de Navarra el porcentaje es casi idéntico ya que, aunque la cuantía media de la pensión que percibe este colectivo es mayor -800,74 euros-, también es superior la que cobran los empleados del régimen general. Y eso es así porque aunque en la Comunidad foral los autónomos cotizan un 10% más sobre la base mínima que en la media del país, alrededor del 80% lo hacen por los 275 euros que marcan el umbral más bajo.
Un panorama, cuando menos, inquietante que no evita que cada vez sean más los trabajadores por cuenta propia que optan en España, y también en Navarra, por seguir cotizando pese a haber bajado técnicamente la persiana de sus negocios y no desarrollar ya actividad alguna. Trabajadores que oficialmente siguen dados de alta en el sistema a fin de completar sus carreras de cotización y poder alcanzar una jubilación mínimamente digna.
Según los datos que arroja la encuesta de población activa (EPA) del tercer trimestre del año, en Navarra habría más de 4.600 autónomos (en concreto, 4.631) en esa situación. Una cifra que se obtiene de la diferencia entre los 47.331 autónomos cotizantes que registró el Ministerio de Empleo en la región al cierre de septiembre, y los 42.700 autónomos que, según la EPA, habrían desarrollado efectivamente su actividad entre los meses de julio y septiembre.
El riesgo del trabajo por cuenta propia nunca desaparece, pero la cosa se complica aún más cuando el final de la vida laboral se acerca y el derecho a disfrutar de una pensión mínimamente digna depende de la suerte que corra el negocio en cuestión. De ahí que a muchos autónomos no les quede otra alternativa que la de seguir cotizando aunque el negocio vaya mal o, simplemente, ya no haya negocio. Desde la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos, UPTA Navarra, llevan tiempo poniendo el acento sobre la necesidad de trabajar para reducir el porcentaje de autónomos que padecen esta situación y han propuesto al Gobierno foral la aplicación de un plan de relevo generacional que, asegura la responsable de la organización en Navarra, Natalia Moriones, “fue muy bien acogido” por sus representantes.
Lo que se plantea en dicho plan es un programa basado en la posibilidad de que los autónomos puedan acceder al cobro de su jubilación de manera anticipada aunque manteniendo parte de sus actividades durante al menos un año, un tiempo durante el que estarían ejerciendo de formadores en sus especialidades a las nuevas generaciones del sector, promoviendo a su vez que los empleados más jóvenes adquieran conocimiento y experiencia.
Los objetivos que se pretenden conseguir son ambiciosos. Por un lado, poner en valor el negocio en cuestión que permita un abandono de la actividad en mejores condiciones económicas. Por el otro, retrasar al menos dos años la marcha entre los autónomos de mayor edad (los mayores de 62 años). De forma subsidiaria, aseguran desde UPTA, se conseguiría crear empleo estable y seguro entre los jóvenes, mantener el tejido económico, especialmente en el sector rural, y una mayor formación teórico-práctica de los jóvenes emprendedores.
2.407 NEGOCIOS MENOS AL AÑO
De acuerdo con los datos ofrecidos por la organización, cada año se pierden en Navarra 2.407 negocios que no son sustituidos directamente en el tejido empresarial. De ellos, 807 desaparecen por la jubilación de sus propietarios, otros 1.000 cierran sus negocios por causas económicas u organizativas y 600 entran en tránsito de abandono reduciendo significativamente su actividad. Con el programa que plantea la organización se busca dar respuesta a las necesidades de continuidad de al menos un 10% (240) de esos negocios personales. Los sectores prioritarios a los que se dirige el plan son comercio, hostelería, seguros, oficios de la construcción, profesiones tradicionales en riesgo de extinción, actividades de reparación y mantenimiento que se sitúen en las poblaciones de menos de 20.000 habitantes.
Para poder llevarlo a cabo se plantea un régimen de ayudas tanto para los autónomos como para los jóvenes que se hagan cargo de sus negocios. Para los primeros, destaca la subvención durante dos años del 100% de la cotización a la seguridad social sobre la base mínima aplicable, así como una ayuda del 50% del salario efectivo mensual para el joven contratado. Por su parte, los nuevos emprendedores, una vez terminado el periodo de formación y aprendizaje, recibirán las ayudas propias de inserción al trabajo autónomo que se encuentren en vigor, así como una ayuda especial para el pago del traspaso del negocio o remuneración en cartera. Por último, también tendrán derecho a las bonificaciones en las cuotas a la seguridad social en las condiciones que estén establecidas en ese momento.
JUBILACIÓN ANTICIPADA
Los autónomos tienen derecho de acogerse a la jubilación anticipada aunque los requisitos no lo ponen fácil. Así, pueden jubilarse a partir de los 63 años siempre y cuando tengan un mínimo de 35 años de cotización, siendo el coeficiente reductor anual del 7,5% por cada año anticipado. Pero para poder disfrutar de la jubilación voluntaria hay que cumplir tres requisitos. Por un lado, el de haber cotizado como mínimo 35 años. Por el otro, tener dos años menos que la edad legal de jubilación -en 2017 es de 65 años y 5 meses- y, por un último, estar en disposición de poder acreditar que, al menos, dos años de la cotización han sido trabajados dentro de los quince anteriores a la solicitud de la jubilación anticipada. No obstante, hay que tener en cuenta que tanto la edad de jubilación como el número de años cotizados vienen incrementándose progresivamente (cada año un mes desde la reforma de las pensiones de 2013) hasta situarse en 2027 en 67 años de edad y 38 años cotizados respectivamente.
Hoy por hoy las cuentas del Régimen Especial de Autónomos (RETA) no cuadran. Y es que mientras que las pensiones de jubilación aumentan de forma creciente, la recaudación continúa siendo insuficiente para hacer frente al gasto. La Memoria de la Seguridad Social de 2016 cifró en 10.930 millones los ingresos anuales del RETA: 10.522 por las cuotas, 272 por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales y 136 por cese de actividad. Mientras tanto, la cuantía de las pensiones se elevó en septiembre a 1.223 (908 por jubilación, 228 por viudedad y 87 por incapacidad), lo que, en 14 pagas, daría un total anual de 17.122. El descuadre alcanza los 6.600 euros: solo cubre el 60% de sus necesidades, que debería aumentar casi dos tercios por encima de la recaudación actual.
70% de los autónomos son personas físicas
84% de los autónomos no tienen asalariados a su cargo
30% tiene más de 55 años
2.407 negocios se pierden cada año en Navarra