OCIO
A 1.000 euros el kilo de trufa
Actualizado el 16/12/2012 a las 18:39
El kilo de trufa se cotiza este año a 1.000 euros, 50 más que el pasado año y 200 más que en 2010. La undécima edición de la feria dedicada a este exclusivo producto exponía este domingo en Orísoain parte de la recolección de verano, menor que en anteriores ediciones. Este hongo tan selecto necesita las tormentas estivales y, debido a las escasas precipitaciones del verano, escasea.
Pese a la escasez del producto y el elevado precio del kilo, muchos de los asistentes que acudieron a la cita culinaria, en la localidad navarra de Orísoain, compraron unos gramos del hongo negro. "La trufa es un condimento que se emplea en poca cantidad, por lo que es falso que sea un producto caro. Se emplea para cada plato 2 o 3 gramos, lo que supone 2 o 3 euros por ración", explicó Ismael Ferrer, experto y dueño de Trufapasión. Esta empresa, una de las 11 en las que se podía comprar el hongo negro, vendió en apenas dos horas dos kilos de este condimento. "La trufa es como el azafrán, vale mucho pero no utilizas un kilo. Hay que saber utilizarla, con 10 o 15 gramos podemos hacer muchos platos", aseguró Miguel Ángel Zugasti, del Museo de la Trufa de Metauten. "Al cliente al que le gusta la trufa compra cada año y cada vez va a más", añadió Zugasti.
DIVERSAS DEMOSTRACIONES
Cuatro perros y una jabalina hicieron varias demostraciones en una finca cercana a la localidad. Primero llegó el turno de Guebo y Berka, quienes hicieron dos demostraciones de cómo se inicia a estos animales al olfato con Alejandra Goris, su entrenadora. "Un perro tarda mucho en aprender. Es un trabajo largo que exige mucha dedicación. Tardan dos o tres años hasta que perfeccionan y aprenden de verdad. Es un trabajo que lo hacen muy a gusto porque la nariz es su instinto natural", explicó Goris. Estos animales encontraron todos los alimentos que las entrenadoras previamente habían escondido.
El adiestramiento en positivo corrió a cargo de Miguel Ángel Zugasti, quien hizo otra demostración con otros dos perros, Trufo y Manuel. "Olfatean la trufa y, cuando la encuentran, les das un premio. Cuando los perros lozalizan la trufa se sientan, para marcar el lugar. Ellos no se la comen porque la trufa no está dentro de su alimentación, como sí está en los jabalíes", explicó Zugasti. Estos caninos también encontraron diversas trufas enterradas a unos 30 centímetros bajo tierra.
Después de las demostraciones de los perros, que agradaron al público, llegó el turno de Cochi, una jabalina entrenada para encontrar este producto, y que fue la principal atracción de la jornada. Acompañada por Serafín Izquierdo, su entrenador, encontró una docena de los hongos negros que había enterrado previamente. Cuando los hallaba, Izquierdo le premiaba con trozos de manzana. Durante la exhibición del animal los cocineros Atxen Jiménez, del Tubal, y Javier Díaz, del Alhambra, y Pedro Larumbe, del restaurante madrileño con el mismo nombre, ayudaron en las labores de búsqueda a Izquierdo.
