Llevará motor y chasis propios, elaborados desde cero y que podrán ser mejorados a lo largo de la temporada
Cuando en abril de 2010 se oigan en el circuito de Losail (Qatar) los primeros ruidos de los motores de la nueva temporada del Mundial de MotoGP, el sueño se habrá hecho realidad si en una de las motos se puede leer Inmotec. Se habrá escrito una página en la historia del motociclismo español, y en el pie habrá una firma navarra.
La ingeniería Inmotec Consultora Técnica S.L., dedicada al diseño y desarrollo de tecnología para deportes del motor, nació hace dos años de la ambición del pamplonés Oskar Gorria Soteras por encarnar en el mundo de MotoGP a un David que sea capaz de derribar a Goliat.
Honda, Kawasaki, Yamaha, Ducati y Suzuki son los cinco gigantes que dominan la categoría en la que Navarra quiere hacerse ahora un hueco. El reto es muy complicado, casi imposible, pero son de grandes ideas como ésta de las que nacen los proyectos que, al triunfar, logran asombrar al mundo.
Gorria, desde el equipo del concesionario pamplonés Puro Racing y su participación en el Campeonato de España de Velocidad (CEV), empezó a darle forma a esta idea en diciembre de 2006, cuando la ilusión de este navarro por crear una ingeniería capaz de fabricar una moto de MotoGP fue creciendo carrera tras carrera.
El camino en estos tres años fue duro, y el principal escollo al que tuvo que hacer frente la joven empresa pamplonesa fue contar con el personal necesario para moldear el sueño, ya que en España no había ingenieros con ese perfil.
El primer refuerzo en llegar fue el estadounidense George Vukmanovich, con 35 años de experiencia en equipos de fábrica en los mundiales de 250cc y 500cc. Después se unieron tres becarios, dos de ellos navarros, David Azpiroz Aristu y Roberto Pietro Pérez; y uno catalán, Jordi Massagué Obradors. Por último, arribó a la ingeniería el francés Nicolas Reynier, con cinco años de experiencia en los mundiales de 500cc y de MotoGP.
Ingenieros preparados
Éste es uno de los aspectos a los que el director gerente de Inmotec concede más importancia ahora, volviendo la vista atrás. "Estoy contento de tener un equipo de ingenieros con gente preparada y capaz de encontrar soluciones a los problemas que surjan", indicó.
Todo comenzaba a tomar forma, aunque aún quedaba que los diseños generados por el ordenador se transformaran en las piezas con las que montar la moto. Pero el proyecto avanzaba con buen pie y con las bases bien sentadas.
Un trabajo arduo por delante, pero con una apetecible recompensa en el horizonte, ya que aquí entra otro de los puntos fuertes de la ingeniería navarra. El hecho de crear desde cero prácticamente todas las piezas de la moto, desde el más mínimo tornillo, confiere a sus ingenieros la capacidad para introducir en ellas cualquier tipo de variación en pos de mejorar el rendimiento final de la moto.
Unas evoluciones que incluso ahora, con la moto terminada al 90% -sólo falta que algunas de las piezas se inserten ya fabricadas con el material final-, aún se siguen incrementando. De hecho, en el test que recientemente se realizó a la moto en un circuito francés se corrigieron los defectos detectados.
"Somos una ingeniería que lo hemos parido todo desde cero, por lo que somos capaces de evolucionar rápidamente", explicó Gorria, que espera poder cerrar en noviembre acuerdos con algún equipo de cara a la próxima temporada.
No obstante, Inmotec tiene claro que no va a entrar por la puerta grande. "Si rodamos a cuatro o cinco segundos de las Yamaha, estaremos contentos, porque habremos hecho bien nuestro trabajo", apuntó Gorria.
Con mejoras
Tiempo habrá de corregir los errores y de seguir mejorando la moto. El objetivo de la empresa navarra, en palabras de su director gerente, es "fabricar una moto, tener medios para evolucionarla y, en la temporada, contar con un equipo de pruebas y suministrar mejoras a nuestros clientes".
Inmotec ofrecerá así un producto de calidad a un precio competitivo, además de "un plan de desarrollo, de pruebas y de evoluciones que hagan que la moto vaya cada vez mejor", dijo Gorria. La moto cambiará y se mejorará, pero la página escrita en la historia del motociclismo es ya un valor a aplaudir.
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Iván Silva, sobre la moto de MotoGP fabricada por Inmotec.
El piloto Iván Silva, a los mandos de la nueva moto de Inmotec durante un test en un circuito francés. NOEMIE HUTTREAU
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