El calor abrasa más de la cuenta en la ciudad. Coches, asfalto, gente, etc., contribuyen a que sea más difícil distinguir entre ambiente tórrido y urbano. Aún así, el río o la gran cantidad de zonas verdes que existen en Pamplona permiten hablar de pequeños "oasis". La comparativa realizada durante dos días por parte de dos periodistas permitió comprobar cómo, en jornadas en las que la temperatura media en Pamplona osciló entre los 33-34º, la diferencia entre uno de los puntos más cálidas, el pabellón de Arrosadía, en la Milagrosa y las sombras del parque de la Nogalera, en Burlada, fue de casi 6º a las cuatro de la tarde. De los 34,3º de la primera a los 28,8º de la segunda.
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