Representantes de las ventas de Juan Simón, Juan Pito, Miguel, Ulzama o Muguiro acudieron al acto
El diccionario de Covarrubias de 1611 ya recoge la definición de venta. "Comúnmente es una casa en el campo, cerca del camino real, a donde los pasajeros suelen parar al mediodía y a necesidad a hacer noche", dice. Ayer, estas casas de comidas que salpican la geografía navarra recibieron el Premio 2008 de la Academia Navarra de Gastronomía patrocinado por la Fundación Diario de Navarra.
La sede del periódico situada en la calle Zapatería acogió ayer la entrega del galardón gastronómico a la que acudió medio centenar de personas. Entre ellas se encontraban varios representantes de "venticas" navarras como Venta Juan Pito, Venta Miguel, Venta Ulzama, Venta Muguiro o Venta Juan Simón. Atxen Jiménez, dueña del restaurante Túbal de Tafalla y premiada en la edición anterior también acudió al acto.
Tradición literaria
La entrega comenzó con el discurso del catedrático Juan Cruz Cruz, miembro de la Academia y "experto en gastronomía", como le definió la periodista de Diario de Navarra Belén Galindo, al presentarle. Cruz hizo un recorrido por la historia de las ventas y criticó "la injusta tradición literaria que ha utilizado la venta como un tópico de rudeza y grosería". Recordó el capítulo en el que Don Quijote confunde las ventas con castillos y aseguró que en su "reivindicación ventera" no iba a cometer la insensatez del hidalgo caballero. No, porque como aseguró, "las ventas suponen un estilo de establecimiento popular que hoy mira al futuro desde un pasado de servicio y pupilaje y eso es lo que se está premiado hoy aquí", aseguró. Su discurso reivindicativo llevó a definirlas como una "realidad liviana y frágil porque no están suficientemente contempladas como tales en el ramo de la hostelería, no son ni bares ni restaurantes, ni casas de comidas, aunque son todo eso a la vez", explicó.
El presidente de la Academia, Juan Ramón de Andrés Soraluce, fue el siguiente en dedicar unas palabras a las premiadas. Lo hizo por boca de Ana Laguna Barbería, secretaria de la Academia quién leyó un discurso que se remontó hasta las primeras apariciones de la palabra venta en los diccionarios. Después pasó a relatar las vivencias de De Andrés como Jefe de Dependencias de Aduanas de Navarra, "lo que motivó viajes permanentes por todas las carreteras y caminos con todo tipo de paradas, las más veces gastronómicas". Así, reconocía, "conocí todas las ventas se llamaran así o no".
Y siguiendo, como Cruz, con los recuerdos literarios, Laguna pasó a leer un cuento "del impío Don Pío" Baroja titulado La Venta que reflejaba a la perfección la sensación de hospitalidad y acogida que sentían los viajeros que llegaban allí agotados y encontraban en ellas comida caliente, buena conversación y una cama donde descansar.
En cuatro lugares
Las ventas en Navarra han sido muy numerosas y como explicó Fernando Galbete Agudo, miembro de la Fundación Diario de Navarra, en la última intervención del acto normalmente han estado siempre situadas en cuatro emplazamientos: "En los puertos de montaña, tanto al comienzo como durante la subida o en lo alto, en los cruces de caminos importantes, entre núcleos urbanos separados por varios kilómetros o en las salidas de las ciudades con poblaciones importantes". Galbete dejó claro, además, qué se podía comer en las ventas: "de todo", dijo. Y después de enumerar una larga lista de opciones dio paso a la entrega del galardón.
Todas las ventas navarras, tanto las que siguen en activo como las que ya no están, son las que ha querido premiar la Academia. Fue la de Juan Simón, sin embargo, en nombre de todas ellas, la que recibió la escultura de Jaime Gaztelu, un cubo de metal desmontable que representa los cuatro sabores. El resto de las ventas recibirá en los próximos días también su galardón, un diploma que les reconocerá como galardonadas.
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual