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Territorio hostil

  • Hugo Arasanz Esteban
26/06/2020

Hace unos meses un amigo me contaba de sus aventuras por Australia, y cómo allí es habitual encontrar arañas de un palmo paseando tranquilamente por casa o serpientes potencialmente mortales disfrutando de tu jardín. Entonces me pregunté cuál es el atractivo de vivir en una zona tan abiertamente hostil a tu presencia, y la verdad es que no encontré respuesta más allá de, por supuesto, la necesidad. Pues bien, el centro de Pamplona me produce una sensación parecida y, como vecino del barrio, desde hace tiempo me planteo la misma pregunta. Por supuesto no hay animales que pongan en peligro la integridad física, pero las políticas llevadas a cabo por el Ayuntamiento de Pamplona, independientemente de si este estaba dirigido por D. Enrique Maya o por D. Joseba Asirón, lo han convertido en un territorio hostil para sus habitantes. La apertura desmedida de locales de hostelería, la permisividad con el ruido que muchos de estos generan tanto por intensidad como por horario, y las basuras que se acumulan en las calles de jueves a domingo ante la falta de control por parte del Ayuntamiento está consiguiendo expulsar a los vecinos que todavía aguantan y, por consiguiente, abocando al cierre a los pocos comercios tradicionales que quedan. La gota que colma el vaso ha sido descubrir que el Paseo Sarasate va a ser regalado a unos pocos locales de hostelería para que lo ocupen con 12 terrazas de 10 mesas que podrán estar ocupadas por hasta 480 personas durante los próximos 3 meses, hasta el 30 de septiembre. El comienzo de esta nueva cesión de espacio público a negocios privados está previsto el 1 de julio, y ese mismo día mi familia y yo nos sumaremos al grupo de vecinos que se rinden y buscan un entorno más amable en el que vivir. Al fin y al cabo nada se nos ha perdido en Australia.

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