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Sobre las empresas familiares

  • Julia Iribarren Conde
17/05/2021

Es relativamente frecuente ver en la prensa artículos alabando las bondades de las empresas familiares. Nada mejor que una familia unida que aúna esfuerzos y consigue prosperar. Personas que se llevan bien y que ofrecen un futuro a sus hijos. Luchadores incansables que triunfan con inteligencia, esfuerzo y sacrificio.

Para que luego sus herederos lo echen todo por la borda. Porque estas cualidades no se transmiten. La empresa sí, pero la inteligencia, el buen hacer, no. Por eso fracasan más del setenta por ciento de las empresas familiares. Por incapacidad, por envidias y, al final, por odio (...).

Hay muchas historias en Navarra de empresas familiares que han acabado mal. Pero hay muchas más que no son conocidas. Cuando la empresa es de varios, entran en conflicto diversos intereses y todos quieren arrimar el ascua a su sardina. Y muchas veces es a costa de los demás. Y hace falta ser muy miserable para aprovecharse de la propia familia.

Todos creen que sus hijos son los mejores y que son lo que tienen que mandar. Todos tratan de aprovecharse a favor de los suyos. La empresa no puede contratar a directivos eficaces, ya que la tiene que dirigir un miembro de la familia. Reconocer que un hijo no vale para el negocio y que sea su primo el que mande es muy difícil de aceptar.

Muchas veces suelen formarse mayorías que tienen el poder, democrático eso sí, de imponer sus decisiones. Ellos hacen y deshacen, y los que están en la minoría se ven absolutamente relegados. Apartados de hecho de la empresa. Y amenazados si protestan. Prisioneros de una ficción en la que son dueños de unas acciones, pero de las que no pueden disfrutar. Ni tampoco vender. Nadie compra esas acciones. No hay manera de solventar los conflictos. Se habla mucho de mediación, pero ¿quién quiere arreglos si tiene el poder absoluto?

Aunque la cátedra de Empresa Familiar de la UPNA realizó un estudio sobre la empresa familiar en Navarra, éste era de corto alcance y dejaba fuera muchos aspectos que podrían poner de verdad de manifiesto qué es lo que pasa en estas empresas.

Les invito a que lo hagan. Fundamentalmente dirigido a los problemas intrafamiliares, verdadero cáncer que mata a muchas de estas empresas. Los odios entre familiares son mucho mayores cuando antes ha habido cariño. Y aquí no hay divorcio. Uno no se puede salir de la empresa . Y ve cómo, con su dinero, otros se aprovechan y progresan.

Bastaría con analizar las actas de las juntas generales de estas empresas, públicas en el registro mercantil. O los conflictos que se resuelven en el juzgado de lo mercantil. Incluso la propia Adefan podría contribuir, para poder prescindir de aquellos socios que tengan un comportamiento desleal.


Julia Iribarren Conde

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