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El mito de la sociedad

  • Javier Garralda Arana
21/02/2021

Parecemos niños pequeños. Sé que es difícil ser consecuentes, pero ya no estamos en la guardería y si queremos libertad la queremos con sus más y sus menos. Sartre pensaba que era una condena, ¿pero cómo puede alguien condenar la libertad? Precisamente por eso: supone un gran poder y un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Cuando las consecuencias son positivas no hay problema, pero cuando no lo son llega la hora de culpar a otros. ¿Y a quién se culpa cuando no se está seguro? A la sociedad, ese ente abstracto que nos abarca a todos y a nadie a la vez: cuando salga beneficiado sí seré sociedad, cuando salga perjudicado seré su enemigo. 'La sociedad' no existe, es solo una abstracción sin conciencia, voluntad ni inteligencia; tú y yo le damos igual. A veces se intenta llenar su vacío con la ilusión de 'la mayoría', aunque esto implica otro pequeño problema, porque ¿de qué mayoría estamos hablando? Las personas de pelo rubio somos 'minoría' en Navarra, pero en comparación con los pelirrojos somos 'mayoría'. Si a esto se le suma que con la abstracción se está dejando en el tintero a las personas teñidas, el resultado es una mera ilusión. Habrá quien diga que se sobreentiende y a priori así es, pues si se dijera los navarros son morenos se sobreentendería que se habla de la mayoría. Sin embargo, lo que realmente ocurre es que la ley del mínimo esfuerzo conduce al 'pensamiento hombre-masa', con el que las personas pierden su individualidad y se convierte en parte algo irreal. Un individuo (hombre) no es 'la sociedad' (masa) y aunque parezca una obviedad se sigue confundiendo hasta la ofensa. Ni la mayoría ni la minoría de nada es alguien real, por lo que echar la culpa o aplaudir a esa 'sociedad' es un completo absurdo. Si tú como persona individual quieres hacer algo, hazlo; si no, no lo hagas. Solo hay dos condiciones: 1° Si eres valiente para tomar decisiones que lo requieran, también debes serlo para enfrentar las consecuencias. 2° Cuando prefieras echar la culpa a otro (como un niño pequeño) piénsatelo, porque yo también soy 'la sociedad' y tú no me conoces.

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