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El estado del río Arga

15/03/2019Victorio Sotés Gómez

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Estoy viendo la cuarta etapa de la prueba ciclista “Paris-Niza”. Los locutores dicen que la prueba discurre por los alrededores del Ródano y yo me fijo en el río dejando de lado a los ciclistas. Las aguas van encauzadas entre paredes de mampostería y, cuando acaban estas, las orillas lucen con pequeñas pendientes alfombradas de hierba. Parece sacado de algún cuento para niños pero es lo que veo en la retransmisión de la carrera.


No puedo remediar dejar de lado a los franceses y sus ríos y transportarme a la realidad de mi ciudad, a Pamplona. Vuelvo con las imágenes del Ródano y las comparo con las de mi río Arga, saliendo completamente derrotados.


Desde de la construcción del Parque Fluvial, los pamploneses y vecinos de las localidades de la Cuenca hemos descubierto un paseo que hace las delicias de deportistas y paseantes, pero últimamente no puedo sustraerme de mirar con pena la situación que presenta en Arga: botellas vacías, plásticos colgando de las ramas de los árboles, troncos de árboles arrastrados por las sucesivas riadas, carros de la compra, contenedores de basura, restos de coches desguazados. La rotura de la presa de Santa Engracia y su consiguiente huida de las aguas hacia Miluce han dejado al descubierto el lecho del río desde vaya usted a saber hasta no sé dónde, haciendo impracticable el deporte del remo, todo lo contrario de lo que sucede en las cercanías del Club Natación gracias a la presa de la playa de Caparroso. Yo desconocía que los restos del viejo puente del Plazaola estaban sumergidos debajo de las aguas del Arga, pero gracias a la desidia que presenta la mencionada presa he podido saber que sí, que la basura pasa desapercibida debajo de la alfombra.


No tengo idea de cuál es la pirámide de responsabilidades en la conservación de un río, en este caso navarro. ¿Acaso es la Confederación Hidrográfica del Ebro quien debiera ponerse al frente de la situación y proyectar un trazado debidamente encauzado como lo hacen nuestros vecinos del norte? ¿Qué podemos preguntar a los ecologistas que defienden no alterar el cauce para no afectar a la fauna y flora del río? ¿Por qué miran hacia otro lado para no ver el estado miserable del río? ¿Y el Ayuntamiento y el Gobierno, no tienen ninguna responsabilidad en este asunto? ¿Y qué decir de nosotros, los navarros, los de siempre y los recién llegados, porque somos nosotros los que ensuciamos, no son los de Badajoz, ni los de Cataluña, somos nosotros, los que presumimos de tener una ciudad muy bonita, llena de parques y limpia? ¡No!


Todo esto ha pasado por mi cabeza cuando veía la etapa de la “París-Niza” y además me he enterado del ganador.
 

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