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Aguas residuales de Navarra. Nilsa y propuestas

  • Javier M. Elizondo Osés
03/05/2021

He visto en los principales medios de información de Navarra, el artículo donde el Sr. Fernando Mendoza (Director Gerente de la Sociedad Pública Nilsa, creada en 1989) indica que el 98% de nuestras aguas residuales son tratadas, con un volumen de 80 millones de m3/año (supondría llenar el embalse de Eugui 4 veces aproximadamente). Sin ese tratamiento, ese volumen iría directamente a los cauces. Por supuesto, repartidos proporcionalmente por la geografía, pero sin olvidar que la mayor parte de ese volumen (...) se lo llevaría el río Arga, con lo que supondría medioambientalmente, incluidas las repercusiones a las poblaciones aguas abajo de Pamplona.

Por tanto, es innegable que la creación de esa empresa gestora supuso un paso muy cualitativo para Navarra, y que sus resultados, en el tiempo, han demostrado su eficacia. Dentro de sus objetivos (lo indica expresamente), está el seguir apostando por la separación de vertidos, de modo que las pluviales y las fecales no se junten, formando las redes denominadas “unitarias” que trasladan a las infraestructuras de tratamiento caudales “supuestamente” innecesarios. Planteamiento y ejecuciones, a tal fin, que han requerido muy importantes inversiones a través de los años (...), y las que restan.

He dicho antes lo de caudales “supuestamente” innecesarios, porque los correspondientes a las pluviales, originadas en el “primer tiempo de arrastre de la escorrentía” por nuestros suelos urbanos, conllevan una altísima contaminación por todo tipo de elementos, con especial incidencia de metales pesados como resultado de las deposiciones originadas por el parque móvil. Si este volumen inicial de agua va por una tubería exclusiva de pluvial, hoy por hoy, desemboca directamente en cauces, junto con el conglomerado de flotantes que arrastran (bolsas de plástico de todo tipo, mascarillas, filtros de cigarrillos…), resultado de nuestro incivismo. Las redes separativas son necesarias desde el punto de vista de eliminar los caudales realmente innecesarios hacia los tratamientos, pero sin olvidar la repercusión de esa primera escorrentía pluvial, para poder ser recogida en las infraestructuras correspondientes, y ser aportada hacia los colectores que alimentan a las instalaciones de tratamiento, una vez ha pasado el episodio de lluvia. De este modo, lo que iría a los cauces solo sería el agua posterior que discurre una vez “lavadas” las superficies -por lluvias o baldeos- (planteando, además, los sistemas necesarios para retención de flotantes).

Estoy hablando de “tratar” las denominadas “aguas grises”. Planteamiento muy importante, nada fácil, que lleva a asumir nuevos, e importantes, costes (inversiones y mantenimientos).

A la vez, se debieran aplicar fundamentos viables para reducir los costes de inversión unitarios en las obras para separar las redes. No estoy hablando de reducir la inversión en ello, sino que hablo de evitar que nos cueste cada obra un dinero innecesario, que puede ser invertido en hacer más obra. Me estoy refiriendo a establecer, como premisa inicial, el estudio de los proyectos para su ejecución con sistemas de renovación/rehabilita- ción sin zanja, que llevan a costes mucho más reducidos, con calidades óptimas y larga vida útil, con unos beneficios sociales y medioambientales incuestionables (ruidos, polvo, tráfico maquinarias, etc.). Aplicando, además, un cambio en el criterio constructivo, de modo que el colector unitario siga siendo el colector de fecales en la separación, debidamente rehabilitado, y lo que se construya sea el colector de pluviales, que irá a una profundidad mucho menor y conllevará a muchos menos imprevistos/afecciones, y a costes muy reducidos (actualmente, se deja el unitario para pluviales, y se construye nuevo el de fecales, que, para recoger sus acometidas, tiene que ir a profundidades mayores que el unitario existente). Resumiendo, eliminar costes muy importantes, totalmente innecesarios, y evitar la disposición de colectores a profundidades más problemáticas, para cualquier actuación de los mantenedores. Una propuesta, creo, a tener en cuenta.

Javier M. Elizondo Osés, ingeniero técnico, 34 años de experiencia en el ámbito del agua

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