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23-F, cuarenta años después

  • José Luis Úriz Iglesias
21/02/2021

El 23-F es una fecha importante en la historia de nuestro país que debemos recordar, para que no nos pase lo de: “el pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla”. Hoy sigo visionando aquel tenebroso día, en el que pareció que todo lo que habíamos avanzado se nos venía abajo. Acababa de llegar a Navarra, iniciaba una nueva vida llena de ilusión que aquella larga noche pensé se truncaba viendo aquellas terribles imágenes. Llegaba de Madrid después de una larga militancia en la izquierda (PCE y CC.OO.), de lucha contra el franquismo para conseguir la democracia. A menudo recordamos los acontecimientos pero no los sentimientos, las sensaciones que nos provocan. Primero sorpresa cuando un canalla fascistoíde con una sonrisa vino a contármelo a mí lugar de trabajo, luego indignación, cierta zozobra y por qué no decirlo, algo de miedo. Miedo sobre todo a romper con todo lo previsto hasta ese instante. Después una intensa noche en compañía de mi amigo del alma, viendo la tele, escuchando la SER. Él planteando huir a Francia (había tenido un “incidente” con la policía por sus relaciones con la izquierda abertzale), yo decidido a volverme a Madrid, rompiendo así con los planes previstos de asentarme en Villava, en el lugar de mis ancestros. Volver para estar cerca de quienes había luchado codo con codo durante años y retomar de nuevo la lucha antifascista. Fue una de esas noches que nunca se olvidan y que hoy treinta años después recuerdo con intensidad. A menudo la izquierda olvida que quienes promovieron aquel golpe, quienes lo instigaron, financiaron, siguen aún entre nosotros, porque no llegamos a descubrir a todos. Por eso debemos reclamar que jamás lo olvidemos, que nuestra memoria no borre aquellos terribles momentos, que nunca bajemos la guardia y estemos alerta para defender unos derechos que tienen diversas maneras de arrebatarnos. Ese 23 F de 1981 estuvimos al borde del abismo, pero me temo que podría volver a ocurrir de nuevo. No lo olvidemos.

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