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El CSIC reclama financiación para el primer exoesqueleto infantil del mundo

Niños con atrofia muscular espinal han podido andar por primera vez gracias a este invento español, cuyo coste asciende a 50.000 euros

El exoesqueleto dirigido a niños con atrofia muscular espinal.

El exoesqueleto dirigido a niños con atrofia muscular espinal.

EFE
09/06/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
Álvaro tiene cinco "añazos" y quiere jugar al fútbol. Más en concreto, "parar la pelota". Y es del Atleti. Deseos normales en cualquier niño, pero que en Álvaro eran hasta hace nada solo utopías. Porque sufre atrofia muscular espinal de tipo 2, una de las enfermedades neuromusculares degenerativas más graves de la infancia. Se diagnostica entre los siete y los 18 meses de vida y los niños que lo padecen no llegan a caminar nunca, lo que provoca un importante deterioro de su estado. Hasta ahora. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha presentado el primer exoesqueleto infantil del mundo. Y Álvaro ha tenido la suerte de probarlo.

"Lo que más me gusta es andar", aseguraba con aplomo y divertido ante la decena de cámaras que le rodeaban. "Lo primero que hice cuando me pusieron el exoesqueleto es andar hacia papá", cuenta mientras Ana, su madre, le mira con cariño infinito. "Me gustaría jugar al fútbol, parar la pelota, ir andando y no tener que ir en silla", resume el pequeño, conocedor de los pormenores de la investigación y de que su sueño puede tardar. El equipo liderado por Elena García, del Centro de Automática y Robótica, solo ha podido fabricar un robot. Y hay muchos candidatos para probarlo.

El dispositivo, de doce kilos de peso y fabricado con aluminio y titanio, está diseñado para ayudar al paciente a caminar. Además, también se utilizará en hospitales como terapia de entrenamiento muscular para evitar los efectos colaterales asociados a la pérdida de movilidad propia de esta enfermedad. La estructura consiste en unos largos soportes, llamados ortesis, que se ajustan y adaptan a las piernas y tronco del niño. En las articulaciones una serie de motores imitan el funcionamiento del músculo humano y aportan al niño la fuerza que le falta para mantenerse en pie y caminar. El sistema lo completan una serie de sensores, un controlador de movimiento y una batería con cinco horas de autonomía. La tecnología, que ya ha sido patentada y licenciada conjuntamente por el CSIC y su empresa de base tecnológica Marsi Bionics, se encuentra en fase preclínica.

DOCE CANDIDATOS

Todavía está en pruebas con doce niños repartidos en los hospitales Ramón y Cajal (Madrid) y Sant Joan de Déu (Barcelona) que participan en dos ensayos clínicos. Los ocho jóvenes entre tres y nueve años de Barcelona probarán el robot; en el centro de la capital, se elegirá a un niño de los cuatro para que se lleve el exoesqueleto a casa durante un año y se le realizará un exhaustivo seguimiento. "Queremos ver cómo se desarrolla con las tareas más banales como coger un vaso, hacer pis o poner los cubiertos", explica la investigadora.
Álvaro lo sabe y quiere ser elegido. Ana también. Pero ella quiere que se extienda a todas las familias. "Es muy importante que se consiga esta financiación porque somos doce y solo hay uno. A once familias le tenemos que decir que no va a volver a andar. Y eso es duro. Necesitamos que se investigue y que siga hacia adelante y que todo el mundo ponga el dinero y que esos niños anden", añade.

La líder de la investigación también ha reclamado ese dinero y ha alentado a las empresas a que den el paso para sacar adelante el proyecto. "Recibimos llamadas de todo el mundo porque nos dicen que lo necesitan ya", indica García, quien ya inicio una campaña de 'crowfunding' para pagar el proyecto. "Está abierto. Con solo un euro por persona se pueden hacer muchas cosas", recalca la investigadora, que ha trabajado desde hace tres años en el proyecto. Una idea que nació de un primer esqueleto para la tetraplejía. Ahora, el CSIC necesita romper "esa barrera de la financiación" con empresas que se impliquen. En el momento de que se tenga el dinero, habrá que esperar año y medio para tener los certificados pertinentes en Estados Unidos y Europa. El plan del CSIC es alquilar el uso de los robots. "Hablamos de un alquiler de unos 800 euros al mes. Si hablamos de venta, serían necesarios unos 50.000 euros. Creemos más factible el alquiler y esperamos que haya ayudas para financiarlo", apunta García.

La principal complicación en el desarrollo de este proyecto no ha sido tecnológico, sino el conseguir que los avances del equipo de investigación casaran con la salud de los pacientes. "Nos hemos visto desbordados cuando hemos metido al niño dentro porque había que adaptarlo a sus necesidades", indica la investigadora. "Los síntomas de las enfermedades neuromusculares, como la atrofia muscular espinal, varían con el tiempo tanto en las articulaciones como en el conjunto del cuerpo. Por eso es necesario un exoesqueleto capaz de adaptarse a estas variaciones de forma autónoma. Nuestro modelo incluye articulaciones inteligentes que modifican la rigidez de forma automática y se adaptan a la sintomatología de cada niño en cada momento", explica García. El exoesqueleto está dirigido a niños de entre tres y 14 años. La existencia de cinco motores en cada pierna, cuya colocación implica una longitud mínima, y la dificultad para controlar el comportamiento y la colaboración de los niños más pequeños ha llevado a los investigadores a tener que poner un límite de edad mínima.
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