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PERSONAJES DE LAS FIESTAS

Ángel Hidalgo: "Nos enfrentamos al peor escenario, la muerte"

  • El médico pamplonés Ángel Hidalgo 'ausculta' su trayectoria en este equipo médico en el que ingresó en 1986, con 27 años, y que dirige desde 2003

Ángel Hidalgo, en la plaza de Toros

Ángel Hidalgo, en la plaza de Toros

KIKE FERNÁNDEZ
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Actualizada 10/07/2014 a las 08:25
  • JOANA PERNAUT.PAMPLONA
Por los heridos por asta de toro sabe que las cornadas duelen poco. Se debe a que se producen en segundos, en un momento en el que la persona vive una descarga de adrenalina. "No vienen gritando de dolor", detalla Ángel Hidalgo, el médico que coordina la enfermería de la plaza de toros en Sanfermines. Un equipo formado por 18 profesionales, "amigos ante todo", en el que ingresó en 1986 con 27 años y del que está al frente desde 2003.

Este 2014, pese a sus dudas del pasado año, vuelve a ejercer como cirujano jefe del coso pamplonés. Pegado a su teléfono móvil, con regusto a unos cuantos cafés, sin probar alcohol y con sus conocimientos de inglés y francés, se adentra una vez más en un mundo, el del toro, que ha dejado de ser desconocido e inaccesible para él.

Un mundo que le gusta y del que ha ratificado que tiene algo "que trasciende". Jamás ha pedido un autógrafo, pero admite que desde su posición resulta más fácil poder visitar ganaderías. Su puesto, por ejemplo, le valió poder asistir a una corrida de José Tomás en 2012. "No creo que nunca vea nada como aquello. Fui con ocho compañeros, gracias a los contactos de una enfermera con el empresario de la plaza", concreta.

Dicho esto, Hidalgo niega que su posición implique pasarse el día de "chunda-chunda", véase, de almuerzo en almuerzo y de merienda, como "piensan muchos". "Estar en la enfermería supone vivir las fiestas todo el día de guardia, como cuando te toca una en el hospital. La diferencia estriba en la repercusión mediática. Que todos los ojos estén sobre nosotros genera mucho estrés, los primeros años fueron muy duros", sopesa. Hoy, no se imagina unos Sanfermines fuera de la plaza. Aunque el año pasado hizo un alto en el camino.

Coincidió con el drama del montón del encierro del día 13. "Lo viví con mucho estrés. Estaba en el patio de caballos, contaba con las personas que veía aplastadas, pero no sabía qué estaban haciendo los toros por detrás", rememora. Ya el día 14 amaneció con una sensación que no califica con palabras. "Me planteé dejarlo. A la suerte no la podemos tentar indefinidamente y en estos años hemos tenido mucha. La enfermería está muy bien considerada, pero se debe a la suerte", enfatiza.

Estas reflexiones, en su día, no las compartió con su mujer, también profesional sanitaria. Sólo lo hizo con su equipo. "¿Qué necesidad tengo de estar aquí?, me planteaba. La compensación económica no, desde luego", continúa reflexionando. "Lo que me hace estar aquí es ser de Pamplona. También, que siempre fue un honor para mí entrar de joven y de jefe en la enfermería después. Espero que éste no sea mi último año", anhela quien en toda su trayectoria carece de espinas clavadas. Eso sí, remarca que si no pudiera contar con su equipo, abandonaría.

ANTE EL PEOR DE LOS ESCENARIOS, LA MUERTE

Desde la enfermería, agrega que se enfrentan al peor de los escenarios, la muerte, a la que "nunca" se le pierde el miedo. "¿Somos conscientes? Sí", afirma rotundo. En cierta medida considera que, ante los encierros y las corridas, asiste a una danza con el riesgo, que vive con estrés. Una experiencia de la que extrae el disfrutar de cada momento de la vida. "Te enseña que tu situación y la de los tuyos puede cambiar en un segundo. La gente no es consciente de eso", valora. Asimismo, comparte lo que peor lleva: "Es la cogida de un torero, los ocho o diez segundos que tardan en retener al animal ante los gritos de la gente. Son eternos", describe.

Él entiende a los corredores del encierro y a los toreros. Sin embargo, jamás se pondría delante de un toro ("ni de una vaquilla"), "me quiero demasiado", justifica. De todas maneras, se siente como ante los cuernos de un morlaco en la toma de decisiones, tanto las profesionales como las personales. No lanzaría una moneda al aire para aclararse, opta por valorar pros y contras y por darle muchas y muchas vueltas a la cabeza. Por otra parte, ¿qué diferencias aprecia ante estos pacientes y los que sufren, por ejemplo, una enfermedad?  "La asimilación resulta más difícil para los corneados. En el caso de una enfermedad, el enfermo y la familia establecen mecanismos de defensa para adaptarse", opina.

"SOY MÉDICO LAS 24 HORAS"

Él se convirtió en médico porque siempre le ha gustado. No lo lleva en los genes, aunque su familia le dio la opción de estudiar esta carrera. Cosa de vocación, apostilla. Y, casual o no, su mujer también pertenece al gremio. "Mi vida es dura. La mayor parte del tiempo no descanso. Me voy a casa pensando en un paciente, o en otro, en un tratamiento por el que hemos optado o por el que optaremos... Soy incapaz de desconectar. Es un rum rum constante. Somos médicos las 24 horas del día", resume.

En parte lo atribuye a que en su trabajo hay muchos factores incontrolables. Dos representan sus máximas en su ejercicio diario, basado en "ayudar a los demás": "La primera, no hacer daño. Y en segundo lugar, tener sentido común".

Turno ahora de ponerse al otro lado. ¿Es Ángel Hidalgo buen paciente? "Sí. Estuve muy mal tras unos Sanfermines y aprendí mucho. A todo el personal sanitario suelo recomendarle ver la película El doctor por la necesidad de ponerse en la piel de quien está pasándolo mal. Lo solemos olvidar".

Hablando de olvidarse, Ángel Hidalgo no puede dejar atrás los Sanfermines hasta que da de alta al último herido. Habitualmente, se coge vacaciones hacia el día 22 o 23 de julio. Un mes y medio antes, a principios de junio, él y su equipo comienzan a revisar todo el material de la enfermería de la plaza de toros. "Todos los años es como un déjà vú", pormenoriza. De cara a un brindis, levantaría la copa por unos Sanfermines sin entrevistas, lo que se traduciría en unas fiestas sin heridos.

Para auscultar más de cerca a Hidalgo y a su equipo, puede hacerlo en su blog.
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