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El encierro

  • DN.es. Pamplona
Actualizada 03/07/2013 a las 15:31
Cuándo: Del día 7 al 14 a las 08.00 horas.
Dónde: El recorrido empieza en la cuesta de Santo Domingo y acaba en la plaza de toros, a unos 800 metros.
Duración: Depende de si los toros van juntos o a su bola. Normalmente dura unos entre dos y tres minutos.
Estado aconsejable: Ir pedo al encierro es una imprudencia no sólo para el borracho sino para todos los mozos cercanos. Por lo que se recomienda ir en plenas condiciones.
Vestimenta ideal: Si tu intención es que te reconozcan por la tele, te iría bien una chaqueta verde o azul. El resto irá de blanco y rojo seguro.
Lo necesario: Un periódico enrollado. ¿Sirve realmente de algo? Probablemente no, pero todos lo llevarán, y menos es nada.
Ambiente: Estamos hablando de algo conocido a nivel mundial, crea muchísima expectación y el buen ambiente se transmite incluso a través de los televisores.

San Fermín es igual a toros corriendo por la calle a cualquier hora del día y sin ningún tipo de vallado. O al menos eso se deduce de los comentarios que uno oye por el mundo. Y es que no es rara la vez en la que a un pamplonica en el extranjero le dicen eso de ?¿De Pamplona? ¿Y no tenéis miedo de salir a la calle con los toros sueltos?? Aquí uno podría contraatacar con otro falso mito extendido sobre Pamplona y decir ?sí, pero no pasa nada, siempre puedes esconderte detrás de un cactus?. Y es que vamos a dejarlo claro amigos, ni los toros están en libertad ni Pamplona se parece a Méjico. Aún así, el extraño concepto que se tiene sobre el encierro es algo que se puede perdonar, y es que, aunque a algunos les moleste, un montón de tíos corriendo delante de seis toros y seis cabestros (toros mansos) es un escaparate perfecto para dar a conocer tu fiesta.

El encierro nació como método para guiar a los toros de los corralillos al lugar donde serían toreados. Desafiando una prohibición, se dice que los carniceros de la cuesta de Santo Domingo fueron los primeros en salir a correr delante de los toros. El caso es que con el tiempo, y contra todo pronóstico, correr delante de semejantes morlacos acabó por parecer una buena idea a los mozos, dando lugar al encierro que conocemos.

A pocos minutos de las ocho de la mañana, los mozos más valientes cantan a la figura de San Fermín situada en la cuesta de Santo Domingo, en el inicio del recorrido. El tradicional cántico dice así: "A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición". Se canta tres veces, tiempo de sobra para que la presión y el miedo se apodere de algún mozo que no acaba de tener claro cómo le han convencido para estar ahí y opta por ir escaqueándose. No sería extraño escuchar a dos compañeros de piso decir cosas como "esto... Iñaki, nos hemos dejado abierto el gas en casa, ¿no?", a lo que el otro contestaría "yo también estoy cagado Patxi, vámonos de aquí con disimulo". Y es que hay que ser muy osado para ponerse a correr delante de los toros. Porque no nos engañemos, si el bicho te enfila, ten en cuenta que en pocos segundos tienes que currarte una protección con un periódico, una faja y un pañuelo, y no eres MacGyver.

Uno de los puntos clave del recorrido es la curva de Mercaderes-Estafeta. Conocida para los de fuera como "la esquina donde se estampan todos los toros", es un tramo muy resbaladizo, aunque en las últimas ediciones se aplicó una resina en el suelo para mejorar la adherencia. Algo ha mejorado la cosa, pero es como intentar luchar contra el destino, los toros siguen resbalándose. Por favor, aceptemos de una vez que a ese suelo no se adhieren ni los neumáticos de un Fórmula 1. Por último, con más o menos incidentes, mozos, toros y cabestros atraviesan el callejón de entrada a la plaza de toros. De vez en cuando algún corredor se tropieza en la entrada del callejón, otro mozo se cae con el primero, tira a un tercero, y a otro, y otro más. Acaba por crearse una montaña de gente y todo antes de que hayan llegado todos los toros. De esta forma se han producido los momentos más dramáticos de los últimos encierros, y es algo con lo que hay que tener extremo cuidado, ya que el accidente puede acabar en algo grave.

Y es que para participar en el encierro hay que estar muy despierto, ágil y sobrio. El peligro está en que mucha gente entra en el recorrido después de una larga noche de marcha, y no vale la excusa de que vas borracho porque así si te coge el toro, ya llevas el alcohol para desinfectar la herida. La cosa es seria y de vez en cuando hay que lamentar algunas desgracias para nada festivas.

El encierro se puede ver o bien por televisión, como hacen quienes no pueden acercarse a nuestra ciudad, o bien desde el vallado. El problema es que verlo bien en directo es muy difícil, ya que tendrás que tomar posiciones con mucha muchísima antelación y pegarte como una lapa a la valla más cercana. Si no, lo más probable es que te plantes en cuarta o quinta fila, y ya no ves nada. La última posibilidad es haber ido a la plaza a ver la llegada de los toros y aprovechar después para disfrutar de las vaquillas. Te pierdes el encierro como tal pero echas parte de la mañana de una forma animada, además de que con una cogida de la vaquilla te puedes reír, que pitorrearte de una cogida de toro queda bastante feo.



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