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Opinión
El Rincón

Declaración de la renta y pandemia

Una declaración de la renta llena de interrogantes y en un contexto de galopante crisis sanitaria y económica

Foto de Miguel Ángel Riezu
DN
Actualizada 28/03/2021 a las 06:00

La Semana Santa vuelve con los índices de contagios de la pandemia disparados en Navarra y con el anuncio de que regresa la declaración de la renta tras los días festivos. Porque esta obligación de saldar cuentas con Hacienda, con pandemia y sin ella, es un fijo primaveral para todos los ciudadanos. La campaña se inicia en Navarra el 12 de abril por internet y el 19 de forma presencial para un impuesto que supone más de uno de cada cuatro euros de los que recauda la Hacienda foral.

EL IRPF CON NAVARRA EN COLOR ROJO

En esta ocasión el anuncio de las fechas ha venido acompañado con la oportuna presentación de un estudio que hace cada año el Consejo General de Economistas en nuestro país, una entidad poco sospechosa de nada salvo de profesionalidad. Un trabajo que sirve para comparar la fiscalidad que rige en cada comunidad española con todo lujo de detalles.
Y la verdad es que el retrato sirve para sacarle los colores a Navarra. En el Impuesto sobre la Renta la norma que rige en la Comunidad foral es la peor de España para rentas bajas (de 16.000 euros brutos anuales) y también para medias y altas (de 45.000 euros en adelante hasta los 110.000 euros brutos anuales). Son más de 50.000 contribuyentes en Navarra sólo en este último escalón.

 

ALTOS PATRIMONIOS PERDIDOS

La historia viene de la anterior Legislatura, cuando el cuatripartito que capitaneaba Uxue Barkos con Bildu hizo de la subidas fiscales su bandera política. Y ahí seguimos, sin que el actual tripartito que ahora encabeza el PSN haya cambiado el panorama. Por el camino, aseguran los asesores fiscales, Navarra ha perdido en estos años docenas de altos patrimonios que se han ido a vivir a Madrid (que tiene la fiscalidad más baja de España), o incluso a La Rioja, para pagar menos impuestos.


Porque el problema de la fiscalidad es que hay que contemplar el contexto de cada medida y pensar en los vasos comunicantes. Lo demás es simplismo demagógico. Si uno sube los impuestos de forma muy desmesurada (lo que ocurrió en Navarra para rentas muy altas y para las empresas familiares), lo que pasa es que los contribuyentes que pueden se marchan buscando un sistema menos gravoso. Así de sencillo. El PSN corrigió en esta Legislatura el tema de las empresas familiares, pero lo que saben de la materia aseguran que fue muy tarde para quienes habían decidido marcharse ya.
Navarra no es una isla y los patrimonios altos bien lo saben cuando toman decisiones, al contrario que los políticos que lo único que buscan es quedar bien de cara a la galería sin medir las consecuencias. Porque, eso sí, “subir impuestos a los ricos” siempre es un eslogan que funciona de cara a la galería aunque Navarra sea una tierra de amplísimas clases medias.

 

COMPARACIÓN CON EL VECINO PAÍS VASCO

En el tema de impuestos es llamativa la comparación con nuestros vecinos del País Vasco. Sobre todo porque los gobiernos de ambas comunidades están formados por socios casi idénticos. El PNV apoyado en el PSE es el que gobierna en el País Vasco y el PSN con la muleta de Geroa Bai (con el PNV dentro) es el que lo hace en Navarra. Así que lo lógico sería que ambos Ejecutivos tuvieran políticas fiscales similares. Pues nada de eso.
Según el estudio de los colegios de economistas una persona con una renta media-alta de 45.000 euros brutos al año paga por el IRPF en el País Vasco la cantidad más reducida de España y, en cambio, en Navarra paga exactamente la más alta del país. Entre ambos extremos una diferencia de 632 euros en impuestos. ¿Tiene algún sentido? ¿Porque nos miden los mismo partidos con una vara tan distinta a un lado y otro de la muga? No hay explicación posible más allá de la política. Lo único claro es que los contribuyentes navarros están mucho peor tratados que los del País Vasco.

LAS INCÓGNITAS DE LOS ERTE

En un año, por cierto, cargado de incógnitas fiscales añadidas para miles de navarros. Más de 60.000 trabajadores han cobrado por un ERTE el año pasado, a todos ellos les ha pagado el SEPE y no a todos bien. Para algunos puede significar hacer constar unos ingresos superiores a los reales porque están pendientes de devolver lo cobrado de más, por ejemplo.
Además en el cobro de los ERTE no hay retención fiscal con lo que toca regularizar los ingresos y al final puede salir a pagar una cantidad considerable si uno ha estado muchos meses en ERTE. Y, por otro lado, también es cierto que las ayudas directas por la covid en Navarra se daban exentas de IRPF, las de autónomos y hosteleros por ejemplo. También se estrena en esta declaración la deducción por maternidad y paternidad propia de Navarra.


En cualquier caso, una campaña llena de interrogantes prácticos, en un contexto de galopante crisis sanitaria y económica y con unos impuestos en Navarra que siguen siendo de los más altos de España por decisión política.


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