Crisis económica

España y Grecia, los únicos países de la UE más pobres que antes de la crisis

España despidió 2015 siendo más pobre que en 2008, cuando la Gran Recesión arrasó el Viejo Continente

La acrópolis de Atenas.

La acrópolis de Atenas.

REUTERS
12/06/2016 a las 06:00
  • Adolfo Lorente. Bruselas
Vuelve la campaña, los discursos, las promesas... La incertidumbre. España, pese a las muchas advertencias de Bruselas, vuelve a estar en elecciones y como los políticos adoran los títulos, ahí va uno. "España, junto a Grecia, es el único país de la UE que todavía no ha recuperado su nivel de riqueza desde el inicio de la crisis". Vuelvan a leerlo y comprenderán que la manida coletilla de "aún queda mucho por hacer" es mucho más que un recurso político. España despidió 2015 siendo más pobre que en 2008, cuando la Gran Recesión arrasó el Viejo Continente cebándose especialmente con la burbuja del Sur. Según los últimos datos de Eurostat, el PIB nominal de la cuarta potencia del euro es de 1,081 billones, 40.000 millones de euros superior al de 2014 pero un 0,6% inferior al de 2008 (1,087). Será este año cuando vuelva a la casilla de salida tras una década pérdida.

El problema no sólo es mirarse al espejo y descubrir que hay demasiadas carencias que pulir. Lo cruel llega cuando las comparaciones evidencian que eres el último de la clase pese a ser, a priori, uno de los alumnos destacados. Es cierto que Grecia está muchísimo peor, pero hace ya demasiado tiempo que Grecia juega otra liga, la de la supervivencia. Incluso los países rescatados totalmente como Irlanda, Portugal o Chipre han superado con cierta holgura sus niveles de riqueza de 2008. Especialmente relevante es el caso irlandés, con un PIB un 20% superior.

Las recientes cifras desveladas por Eurostat aportan un sinfín de lecturas y confirman que la Gran Recesión es una historia de vencedores y perdedores en una Eurozona que habla con marcado acento alemán. Son sensaciones, pero también son cifras. La riqueza de Alemania se ha disparado un 22% desde 2008, cuando su PIB nominal era de 2,4 billones, al haber cerrado 2015 en 3,02. Sólo se resintió en 2009, en pleno tsunami. A partir de ahí, todo ha sido crecer. Ni siquiera en 2013, cuando se produjo la otra gran sacudida, bajó. Lo mismo ocurrió en Luxemburgo (32%), Bélgica (18%), Holanda (14%), Austria (19%), Finlandia (11%)... Bienvenidos al Norte. Esta inercia ha hecho que en la Eurozona, el incremento haya sido del 12% (hasta los 10,4 billones), mientras que en la UE, del 17% (hasta los 14,6 billones) gracias al 30% registrado por Reino Unido, el 29% de Suecia y el 14% de Dinamarca. Todo signos positivos. Crecer, crecer y crecer. No hay Norte sin Sur. Nadie ha sufrido tanto como España. Lo evidencian las colas del paro, los desahucios, las cifras de la deuda y del déficit y, ahora, la evolución del PIB nominal. El consuelo es ver las graves heridas evitadas si llega a producirse el rescate total que sufrió Grecia y Portugal. El consuelo es ver que Italia, aunque ha crecido desde 2008 (sólo un 3%), no está para lanzar las campanas al vuelo. El consuelo es ver que, desde hace un par de años, España está creciendo el doble que la zona euro erigiéndose en la gran locomotora de la moneda única e incluso del conjunto de la UE. Todo tan cierto como que Francia, un país que no termina de carburar, que sigue sorteando la mano dura de Bruselas y que ha esquivado los duros recortes a los que se sometió España, ha crecido más de un 13% desde que estalló la Gran Recesión. Como le sucedió a Alemania, sólo en 2009 sufrió el desplome de su PIB. A partir de ahí, todo ha sido crecer. Al ralentí, cierto, pero crecer.

Quizá después de analizar todas estas cifras se comprenda mejor por qué preocupa tanto todo lo relacionado con España. La cuarta potencia del euro y la quinta de la UE por fin ha llegado a la casilla de salida, pero lo ha hecho en el peor momento. En economía, las sensaciones son claves y en este caso, no son las mejores debido a la incertidumbre generada por unos partidos inmaduros para alcanzar pactos imposibles que tanto se estilan a lo largo y ancho de Europa. Y ahora, la multa España ha vuelto al punto de partida convertida de nuevo en un debate europeo por el descontrol de unas cuentas que arrastran los vicios del 'boom' del ladrillo. Entonces, la deuda era de 381.000 millones y ahora, supera el billón (del 36% del PIB al 100%). Entonces, el déficit no existía, sólo se hablaba de superávit. Para muestra, 2007, cuando se gastaron 21.000 millones menos de los que se ingresaron. En 2015, sin embargo, el Estado gastó 51.000 millones más de lo que fue capaz de recaudar. Y Bruselas sólo entiende de números, de unas cifras que confirman que España volvió a saltarse en 2015 el Pacto de Estabilidad y Crecimiento disparando su déficit público hasta el 5,1%, cuando el compromiso era alcanzar el 4,2%. Y lo hizo, además, creciendo por encima del 3%, con los precios del petróleo en mínimos y con el BCE asumiendo un rol que muchos jamás imaginaban. Si el Gobierno es incapaz de ajustar lo suficiente con viento de cola, cuando vengan mal dadas... El problema, de nuevo, vuelven a ser las comparaciones. España es el peor alumno de la clase en materia de déficit. Nadie en Europa lo tiene tan desbocado. La situación es tan preocupante que el país puede convertirse en el primer socio comunitario en sufrir un procedimiento sancionador por incumplir las reglas. La multa, de llegar, supondría un desembolso del 0,2% del PIB (unos 2.000 millones de euros) y la congelación de fondos estructurales. España ha vuelto a la casilla de salida de 2008 y lo hace en el peor momento. Ocho años perdidos. De momento...
 
¿Y si la decisión sobre la multa se aplaza de nuevo en julio?
 

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, indultó el pasado 18 de mayo a Mariano Rajoy y decidió posponer "hasta principios de julio" la decisión de abrir o no un procedimiento sancionador a España por no haber tomado medidas efectivas en 2015 para cumplir los objetivos de déficit. El acuerdo del Colegio de Comisarios ha supuesto un encontronazo político y legal con el Consejo, que asegura que Bruselas se ha saltado la legalidad aparcando este debate y proponiendo a su vez un año de prórroga a Madrid para cumplir el déficit. Todo se espera para inicios de julio, pero fuentes comunitarias no descartan que la decisión se posponga a septiembre. "Todo es posible", recalcaron. Pero sin decisión sobre la multa no habrá prórroga, así que el sudoku político y legal causado por España es de época. Y todo, además, con un Gobierno que seguirá en funciones sin visos de tener una mayoría clara para formar un nuevo Ejecutivo.
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