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Soluciones fiscales para financiar la I+D+i en Navarra

Responsable de Deducción Fiscal de Zabala Innovation Consulting

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Aitor Garro, responsable de Deducción Fiscal de Zabala Innovation Consulting.

Cedida
02/02/2017 a las 16:16
  • Aitor Garro

Invertir en innovación se ha convertido en una herramienta esencial para ser competitivos. La innovación en las empresas es lo que permite distinguirse de la competencia, así como el progreso y avance dentro del sector en el que se desarrolla la actividad. Las pymes están incorporando este concepto en su día a día cada vez con mayor asiduidad, sin embargo, no todas disponen de los recursos necesarios. No obstante, existen diversas alternativas para que la financiación no se convierta en un obstáculo en el despliegue de su compañía.

 

Una de las vías más habituales de promoción de las actividades de I+D+i en el tejido empresarial ha sido a través de ayudas financieras (subvenciones o préstamos bonificados) o de ayudas fiscales, generalmente deducciones que se aplican en la cuota a través del Impuesto de Sociedades del promotor del proyecto de I+D+i. Sin embargo, en muchas ocasiones, estas ayudas fiscales no pueden llegar a aplicarse a corto o medio plazo por los promotores (quienes desarrollan los proyectos), debido fundamentalmente a disponer de bases imponibles negativas o por insuficiencia de cuota.

 

En Navarra las pequeñas empresas (a efectos fiscales, pequeña empresa es aquella que factura menos de 10 millones de euros) tienen la posibilidad de “monetizar” hasta 100.000 euros esa deducción. Una medida interesante y parece que bien conocida por nuestras empresas ya que, de acuerdo con las estadísticas que publica Hacienda Foral de Navarra, en el Impuesto de Sociedades del año 2014, un total de 105 empresas solicitaron esa “monetización”, lo que representó una devolución de 2.086.913,38 euros (hay que recordar que en el ejercicio fiscal 2014 la monetización era hasta 25.000 euros).

 

Aunque lo ideal sería que la monetización fuera del 100% para todas las empresas (inmediata para las pymes y transcurrido un periodo de tiempo para las grandes, tal y como está establecido en países como Francia o Reino Unido), hay que ser realistas y parece que nuestras arcas forales no están para muchos trotes.

 

Por eso alegra ver la introducción de novedades fiscales como las publicadas para 2017 en Navarra. Un nuevo instrumento que permite mitigar en parte las dos problemáticas descritas: aprovechar las deducciones fiscales por actividades de I+D+i de los contribuyentes que no pueden aplicárselas directamente en su Impuesto de Sociedades para atraer financiación de inversores privados que participen en su proyecto y a los que se les “transfiere” esa deducción fiscal por I+D aportándole una rentabilidad fiscal atractiva.

 

El nuevo artículo 62 en la Ley Foral del Impuesto de Sociedades está dedicado específicamente a favorecer la participación en proyectos de investigación y desarrollo o innovación tecnológica por parte de contribuyentes que participen en la financiación de proyectos de I+D+i realizados por otros.

 

En definitiva, la deducción fiscal que el desarrollador del proyecto de I+D no se puede aplicar (lo podría hacer en el futuro con bases imponibles positivas), la adelanta al día de hoy y la transfiere a un inversor que sí se la puede aplicar a cambio de una financiación directa en el proyecto de I+D. Así, el inversor puede aplicarse los incentivos fiscales que corresponderían al desarrollador y a los que no accede por falta de unos resultados que sí tiene el inversor.

 

Imaginemos el caso real de una empresa navarra del sector agroalimentario con 50 empleados de personal en plantilla que destina un 20% de su facturación a I+D+i. Hasta ahora, por el hecho de destinar un presupuesto a su proyecto tenía derecho a ventajas fiscales, pero no ha podido recibirlas porque uno de los requisitos es declarar beneficios, y este paso en los últimos años es muy difícil. Por este motivo, ha tenido que confiar en perdurar durante años para generar esos beneficios que le dieran permiso a disfrutar de sus derechos fiscales.

 

Con este nuevo instrumento, esta empresa ya ha podido “transferir” sus derechos al inversor que, además, va a recibir una rentabilidad bruta del 20% de lo destinado. Lo que es lo mismo, para un proyecto calificado como de I+D de 600.000 €, le corresponde una deducción de 240.000 € (el 40% del gasto) si se establece su entrega total, en realidad el montante final en efectivo para el inversor es de 200.000 euros. La empresa recibe una financiación del 33% del proyecto, mientras que el financiador obtiene el derecho de deducirse de su cuota del impuesto de sociedades 240.000 €, habiendo invertido 200.000 €.

 

Con este mecanismo, se consiguen tres efectos muy beneficiosos para nuestro sistema de innovación tecnológica:

  • Efecto incentivador y generador de propuestas innovadoras al favorecer el lanzamiento y la ejecución de nuevos proyectos de I+D+i que en muchas ocasiones no se realizarían por falta de financiación. Especialmente atractivo para start-ups y empresas innovadoras de base tecnológica con una fuerte actividad de I+D.
  • Efecto de captación de financiación privada para dichos proyectos. Acercar a la I+D a un grupo de inversores que hasta ahora han estado muy alejados de ese mundo.
  • Efecto de difusión de la cultura científica y técnica al hacer partícipes de dichos proyectos a entidades/inversores que en muchas ocasiones no realizan I+D+i.

 

Este interesante instrumento, que puede facilitar el acceso a la financiación de la innovación a muchas pymes navarras, tiene, además, otro atractivo entre los futuros inversores: el crédito fiscal que asume el inversor no tiene el límite de otras deducciones cuyo límite de deducción en cuota es del 25% (en las haciendas forales vecinas este crédito fiscal se suma a las otras deducciones, con un límite del 45% de la cuota). Muchas empresas navarras “candidatas” a ser inversoras cuentan con una “bolsa” de deducciones con límite muy grande, por lo que este incentivo puede hacer crecer el interés en este mecanismo.

 

Es importante facilitar el acceso a la financiación de las empresas innovadoras. Por eso, hay que aplaudir la introducción de medidas fiscales que faciliten ese acceso. Pero es importante también evitar que esa novedad pierda atractivo por la misma legislación que trata de promoverla.

 

Aitor Garro es responsable de Deducción Fiscal de Zabala Innovation Consulting 

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