Opinión
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Las pymes pueden hacer más en la gestión de las divisas y las materias primas

Analista técnico bursátil experto en divisas

Actualizada 09/06/2016 a las 10:58
  • JORGE LABARTA
Siempre se habla de la necesidad que tienen las pequeñas y medianas empresas (pymes) de mejorar unos procesos u otros respecto de sus competidores. Sin embargo, existe una fuente de potenciales altos beneficios (o de evitar pérdidas) en la que no se atreven a involucrarse activamente, ni siquiera contratando especialistas: la gestión de las divisas y las materias primas.

Al tratarse de activos cotizados en los mercados financieros suele atribuírseles un carácter azaroso, impredecible o excesivamente complejo, pero en mi opinión, simplemente se trata de una parcela desconocida y realmente especializada en la que todavía no se han involucrado. Las grandes compañías hace tiempo que pisan este terreno, y como ejemplo de ello están las coberturas del precio del petróleo que llevan a cabo las grandes aerolíneas desde hace décadas.

Pero las pymes siempre gestionan incertidumbre e invierten en I+D sin mayor certeza que su buen olfato y criterio. ¿Por qué no se atreven a adentrase en esta parcela?

Asegurar el tipo de cambio (t/c) en una compra o una venta o cubrirse a futuro en alguna ocasión en la que se estime que la divisa está cara o barata no puede considerarse un método de gestión. En el primer caso, la empresa sólo asegura el t/c de la transacción presente, pero no el de las semanas, meses o años venideros ¿O es que no van a seguir comprando o vendiendo? Y en el segundo caso, el criterio no suele tener una base realmente defendible con argumentos objetivos. La experiencia del mercado financiero ha demostrado reiteradamente que tanto una divisa como una materia prima, aparentemente muy cara o muy barata, siempre puede estarlo mucho más pasados unos meses, independientemente de los datos macro.

La respuesta, en mi opinión, es que la mayor parte de los directivos ve mucho más justificable defender ante su Consejo de Administración, que los márgenes se han vuelto negativos debido a una oscilación que ha tenido la materia prima o la divisa en cuestión, que por haberse equivocado ellos mismos al gestionarlas. Es decir, echarle la culpa al mercado financiero parece mucho más viable que asumir que la gestión de la divisa ha sido mala. Conclusión: la proactividad se ve vetada y las empresas quedan a merced de los caprichos del mercado, porque parece que contra él nada puede hacerse, y además se autoconvencen de ello.

Cuando una empresa adquiere de forma recurrente maíz, soja, aluminio, o compra/vende en dólares, realmente tiene una cartera de materias primas/divisas tan grande como los años que quiera proyectar su presupuesto. Porque si no consideran “especular” hacer forecast de ventas a 4-5 años, desplazando el Excel hacia la derecha, tampoco deben considerar “especular” gestionar la cartera de materias primas y divisas a ese plazo temporal.

Todas estas empresas tienen que gestionar su cartera como si fuesen fondos de inversión en activos cotizados, sobreponderando o infraponderando su exposición, pensando siempre que el objetivo es la cobertura de sus márgenes empresariales, así como su posición competitiva a largo plazo.

No hay ninguna actividad especulativa en gestionar el precio de la soja de dentro de 2 años, porque contratar un futuro a ese plazo supone una decisión, pero no contratarlo también la supone. Y no vale con pensar que la compra del barco de soja no se llevará a cabo hasta dentro de 2 años… ¿acaso su empresa no existirá dentro de 2 años? ¿o es que no toma decisiones basándose en estimaciones futuras e impredecibles?

Con una buena gestión de las materias primas y de las divisas su empresa puede ganar más dinero del que le aporta el propio negocio, o perder (si lo gestiona mal o no lo gestiona) todo el beneficio obtenido.

El problema es que si el precio de la soja se duplica en los próximos 12 meses todos le echaremos la culpa a los mercados financieros, en vez de a la pasividad de nuestra estrategia. Y lo mismo pensarán los importadores en dólares si ven la cotización del Euro/Dólar en 0,95 dentro de 12 meses, o a los exportadores si lo ven en 1,40.

Piense en esto porque quizás haya pocas formas tan rápidas y contundentes de sacarles ventaja a sus competidores. Mi opinión: estrategia activa siempre es mejor que estrategia pasiva.


Jorge Labarta es analista técnico bursátil experto en divisas y autor del libro Así me hice trader.
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