Opinión
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Una nueva cultura organizacional

Director general de Human

Leo Virgós es director general de Human

Leo Virgós es director general de Human

CEDIDA
Actualizada 02/06/2016 a las 21:29
  • LEO VIRGÓS
Estamos inmersos en la cuarta revolución industrial que ha llegado bajo el nombre de Industria 4.0. Este concepto hace referencia a los sistemas integrados y a las instalaciones inteligentes de producción, que permiten generar una convergencia digital entre fabricantes, el negocio, los clientes y los procesos internos. En este nuevo modelo, donde el mundo físico y el digital se unen, el capital humano deberá jugar un papel fundamental no sólo como gestor del conocimiento sino también como propietario de una parte del mismo, multiplicando así el valor generado y mejorando la productividad.

Pero esta transformación de la industria debe ir en paralelo con un cambio de cultura en las organizaciones, así como en la formación a los trabajadores, para que se adapten cuanto antes a este paradigma productivo. Se necesita otro perfil profesional que domine no sólo el proceso sino las claves del cambio tecnológico que se está produciendo en su área de conocimiento.

Si bien las tecnologías disruptivas provocan cambios exponenciales, las empresas cambian más lentamente y es imprescindible el liderazgo organizativo para mantener el rumbo, a pesar de las tensiones internas y externas que provocan los nuevos desarrollos tecnológicos, la hiperconectividad y la globalización de la economía. Este liderazgo organizativo será uno de los elementos determinantes en la competitividad de las organizaciones.

Los procesos, las herramientas, los canales de comunicación y la propia cultura deben dar ese salto y no quedarse atrás, acompañando este nuevo liderazgo. Las empresas capaces de acometer estos retos, más planas, adaptadas a la incertidumbre y plásticas ante los cambios, deberán acercar y promover la formación, así como la comunicación interna que sus trabajadores o colaboradores necesiten y reclamen.

Otro gran reto sigue siendo generar compromiso y vinculación emocional con los colaboradores, con perfiles cada vez más complejos y más difíciles de encontrar y mantener. Los mejores profesionales saben de su potencial y son conscientes de que es el momento de escuchar propuestas de la competencia. Así que, tanto para retener a los mejores como para atraerlos, la gestión del talento es un elemento clave a la hora de mantener, desarrollar, innovar o diversificar los negocios.

Al candidato y al trabajador que las empresas quieren retener es necesario convencerle e implicarle, no solo con la retribución, también con otros aspectos que responden a sus motivaciones y que favorecen su integración, orgullo de pertenencia y reconocimiento en la empresa: facilidades de conciliación con la vida familiar, formación, modelos de gestión que le estimulen... En este nuevo paradigma se están colocando las piezas en un nuevo tablero, se abren ventanas a la oportunidad. Tenemos empresas punteras y un cosmos de micro pymes que no tendrán capacidad de competir si no son audaces, rápidas y acometen procesos de colaboración.

Las organizaciones líquidas, en las que los roles y las capacidades son más importantes que las jerarquías, son las que sobrevivirán en el nuevo paradigma. Esa nueva relación empresa-trabajador está marcada por la copropiedad del conocimiento, he aquí un nudo gordiano que unos y otros deberán asumir y gestionar cuanto antes.


Leo Virgós es director general de Human.
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