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Premio Navarra Empresarial

Enrique Ordieres: "La nueva planta de Cinfa empezará después del verano y necesitará 80 empleos"

El directivo y empresario recibirá el reconocimiento el próximo viernes 25 de marzo, un premio organizado por Diario de Navarra y la Confederación Empresarial de Navarra (CEN), con el patrocinio de CaixaBank

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Enrique Ordieres Sagarmínaga, presidente de Infarco y del grupo Cinfa, en las oficinas de OllokiEDUARDO BUXENS
Actualizado el 20/03/2022 a las 11:46
Su padre, que era titular de una farmacia y que también había trabajado en una multinacional americana, a pesar de ser parco en palabras, le preguntaba con cierta frecuencia si le satisfacía su trabajo en el mundo de la empresa como presidente de Infarco y de Cinfa. Enrique Ordieres Sagarmínaga le decía que sí, que mucho. Si viviera su padre, hoy le contestaría lo mismo y, además, le mostraría el galardón que le reconoce por su trayectoria al frente de una empresa, como es Cinfa, fabricante de medicamentos, que ha sido fundamental en la pandemia. Entonces, en ese caso, Enrique Ordieres le habría dicho que sí, que está satisfecho, pero matizaría la respuesta. Le habría contestado que siente el premio como un reconocimiento colectivo porque quien de verdad se lo merece es la empresa que dirige. Eso le habría dicho si hubiera podido. Y el orgullo habría sido compartido entre ambos. Porque Enrique Ordieres recibirá el primer Premio Navarra Empresarial el próximo 25 de marzo, un galardón organizado por la CEN (Confederación Empresarial de Navarra) y Diario de Navarra, con el patrocinio de CaixaBank. Haberse convertido en un referente en el sector y un tractor de crecimiento económico ha sido uno de los argumentos que han llevado al jurado a decantarse por Enrique Ordieres, que lleva desde 2006 al frente de Cinfa y de Infarco, empresa esta última de la que es accionista minoritario, como lo son otros 3.000 que forman parte del accionariado. Ordieres está al frente de una empresa que nació en 1969, que cuenta con 1.500 referencias, que vendió en 2021 un total de 165,7 millones de unidades a través de las farmacias en España, que es líder en medicamentos genéricos en este país , que puede decir que de los 20 medicamentos genéricos más vendidos, 11 llevan su marca, y que no ha tenido un año en el que no haya crecido en empleo. Por todo esto también ha sido premiado. Y porque afronta un presente y un futuro de crecimiento, como lo avala la nueva fábrica que se levanta al lado del edificio de oficinas en Olloki y cuyos avances puede seguir Ordieres a través de los ventanales de su despacho.
¿Qué previsiones manejan para la nueva planta en cuanto a plazos, capacidad de producción, empleo e inversión total?
Comenzará la fabricación a final de verano y los primeros lotes estarán validados a final de año. Supondrá la incorporación de 50 personas más en 2022, 80 más hasta 2024. Supondrá un incremento de capacidad de producción del 60% en 2024. Constará con una zona productiva de entre 15.000 y 17.000 metros cuadrados. La inversión total es de 35,5 millones entre 2020 y 2022.
Las previsiones de capacidad eran menores.
Aprobamos este proyecto en el plan estratégico de 2019 y en plena pandemia vimos que había que aumentar la capacidad. Hemos acelerado las inversiones para poder aumentar la fabricación de medicamentos nacionales.
¿Qué van a fabricar?
Productos sólidos orales, comprimidos y cápsulas, y también tendremos un área dedicada a nuevas tecnologías.
¿Es difícil encontrar empleo necesario?
No especialmente. Aquí en Navarra la formación a nivel tecnológico en medicamentos es muy alta. Y el empleo que necesitamos es de muy alta cualificación. Ya estamos recibiendo currículums.
¿La fabricación de nueva planta va destinada a cubrir la demanda nacional?
A la nacional, pero también tenemos posiciones importantes en otros países. Fabricamos todo en Navarra y la exportación supone el 23% de la facturación, repartido entre 80 países. Son destinos importantes Kuwait y Emiratos Árabes, además de que mantenemos las plantas de Italia y Francia.
¿Vender fuera es más rentable?
Puede haber países donde los medicamentos sean más caros, pero no siempre es así. En general, cada vez más se tiende a armonizar los precios en los diferentes países.
¿En cuántos turnos están trabajando?
Seguimos trabajando 24 horas al día y en estos momentos, también los fines de semana. La nueva planta nos dará mayor capacidad para poder distribuir el trabajo.
¿Cómo han terminado el año en facturación?
El año 2020 facturamos 500 millones de euros y en 2021, 556 millones.
¿A qué se debe el incremento?
Hemos recuperado una parte importante del mercado andaluz al finalizar el tiempo de licitaciones que se habían obtenido con el sistema de subastas. Además, comparamos 2021 frente a 2020, que fue el año en el que estuvimos un tiempo todos confinados.
¿Pero la pandemia no provocó precisamente en una mayor demanda?
Aumentó, por ejemplo, el paracetamol, que fue la molécula que más creció en unidades, pero no lo hizo en facturación por su precio. Pero, en general, en la pandemia se paralizó la Atención Primaria, no se detectaron patologías de invierno, no había contagios por virus habituales, ni resfriados ni gripes. Durante los tres primeros meses de este año hemos tenido una demanda fuerte porque en el primer trimestre de 2020 la covid era lo más importante y ahora estamos volviendo a la normalidad.
Cinfa participaba en 3P Biopharmaceuticals, donde usted era su presidente. Se vendió en 2019 al fondo de inversión francés Keensight. ¿Puede pasar lo mismo con Cinfa? ¿Será necesario para crecer venderse?
No, no (rotundo).
¿Por qué no?
Nos salimos de 3P porque era un negocio muy distinto al nuestro. 3P es biotecnología y la actividad de Cinfa está centrada en la química. Además, 3P trabaja para terceros y nosotros tenemos nuestras propias marcas. No vamos a vender, al contrario, tenemos un crecimiento orgánico, pero también estamos abiertos a seguir adquiriendo compañías que puedan interesarnos (Cinfa compró en 2017 Orliman en Valencia, Sakura en Italia y Natural Santé, en Francia).
¿Están negociando posibles compras?
Estamos abiertos a nuevas adquisiciones, como siempre estamos mirando oportunidades de manera activa.
¿Grupo Cinfa sigue siendo una compañía sin deuda a pesar del crecimiento?
Sí, no tenemos deuda por una razón: Reinvertimos el 82% de nuestros beneficios. Esta independencia financiera nos permite seguir creciendo y afrontar nuevos retos sin poner en peligro nuestra salud económica.
¿Les está afectando la guerra en Ucrania?
Como negocio, no nos afecta. Pero es un problema humano muy duro y crea una incertidumbre después de un año en el que ya ha habido mucha. Sí nos influye en los costes energéticos porque en la industria farmacéutica necesitamos mucha energía por la utilización del aire (para quitar humildades, secar los comprimidos para que no se peguen). Los costes energéticos nos han subido casi el 50%. Tenemos desde hace casi tres años un parque solar en el tejado del edificio principal de oficinas con 736 paneles solares que permiten que el gasto de energía de las oficinas podamos cubrirlo en un 50% con autoabastecimiento. El nuevo edificio también contará con un parque solar que permitirá duplicar la capacidad.
¿Y en cuanto a materias primas?
Un tema crítico es el aluminio, que utilizamos para los blister (envase plástico). No lo compramos a Ucrania ni a Rusia, pero si de este país dejan de suministrar a otros, a nosotros nos afectará. Las materias primas para los medicamentos son los principios activos (sustancia responsable de las actividad farmacológica) y los excipientes (para conseguir la forma farmacéutica deseada, como lactosa, almidones...) De momento no hemos tenido problemas añadidos.
¿Y los principios activos de dónde vienen?
En un 50%, de España y Europa. Y otro 50%, de países como India y China.
En la última entrevista, en plena pandemia, dijo que saldríamos todos afectados. ¿Ha sido peor de lo que pensaba?
Peor, no lo sé. Sí que ha sido mucho más largo de lo que esperábamos y esto ha producido agotamiento.
También dijo que deberíamos aprender de la situación. ¿Realmente hemos aprendido algo o se ha quedado en deseo?
Creo que siempre se aprende. pero ha fallado hacer caso al conomicento científico. He echado en falta más rigor. Se ha dado el mismo valor a lo que decía un catedrático, un influencer, un negacionista... en Navarra había mucho conocimiento, ha habido muchos líderes en información científica. Pero se ha dado voz a personas que no sabían de lo que hablaban.
¿Qué pediría al Gobierno?
Que buscaran acuerdos que permitieran ofrecer las soluciones a las necesidades que más demandan los ciudadanos. Me preocupa mucho la deuda como país y lo que suponga para nuestros hijos en el futuro.

“Mi mejor regalo, una caja de herramientas a los 7 años”

Hijo de farmacéutico y enfermera, parecía que su futuro estaba predeterminado hacia el mundo sanitario. Pero no fue así de fácil ni de directo. Porque Enrique Ordieres Sagarmínaga (Bilbao, 1963) estudió el primer curso de Ingeniería en Bilbao y, después de aprobar todo, decidió cambiar a Farmacia, estudios que cursó en la Universidad Complutense de Madrid, con el consabido disgusto de sus padres, Enrique Ordieres Rodríguez y María Teresa Sagarmínaga Salcedo. “Mi hermana mayor estaba terminando Farmacia y a mí me veían más tecnológico. Tuvimos una pequeña crisis con ese motivo. Suelo decir bromeando que me cambié de carrera para conocer a mi mujer, Cristina Tiemblo Ferreté”, explica. El matrimonio tiene tres hijos, de 28, 24 y 20 años. El mayor estudió ADE, la segunda es farmacéutica y la tercera cursa Ingeniería Industrial.
Con orígenes familiares asturianos y cántabros, su padre había nacido en México porque su abuelo fue uno de aquellos indianos que emigró de Asturias. “Murió pronto de una infección porque entonces no había penicilina y mi padre volvió a España, donde estudió Químicas y Farmacia. Fue el formador de mis valores, un ejemplo absoluto de vida, esfuerzo y generosidad, perteneciente a una generación dura, que vivió en los años veinte”, rememora con un emocionado orgullo.
El presidente de Infarco y del grupo Cinfa es el pequeño de tres hermanos. La mayor de la familia es filóloga, y la segunda es farmacéutica. Su infancia, juventud, su paso por los Agustinos de Bilbao los asocia a la felicidad. “He vivido en un entorno familiar muy bueno con la presencia del esfuerzo de mi padre para darnos una formación a los hijos. Lo que vives en tu casa es muy importante y es lo que intento trasladar a mis hijos”, añade.
Antes de terminar la carrera, empezó a colaborar en la farmacia familiar, a la que se incorporó al finalizar la universidad como cotitular con su hermana. Allí trabajó durante 15 años, hasta que se incorporó al proyecto de Cinfa. Con anterioridad, durante su etapa de boticario, había entrado en la junta del Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya. Primero lo hizo como vocal de oficina de farmacia, después pasó a ser vicepresidente y llegó a presidente, cargo que ostentó hasta 2003, mientras continuaba con la farmacia familiar. En 2000 entró como miembro de su consejo en Infarco, de donde era accionista y en 2006 fue nombrado presidente de Infarco y Cinfa.
Si tiene que elegir entre lo que ha sido y es, entre farmacéutico, titular de una farmacia, directivo, empresario..., lo duda. “Creo que parte de mi aportación a este grupo es que soy una mezcla de todo. Tengo participación en la compañía pero también una visión muy buena del mercado farmacéutico y de las necesidades de los profesionales porque yo también lo he sido”, apunta.
Vive a caballo entre Navarra, Bilbao (donde reside su familia) y Madrid, donde el grupo posee otra empresa, Cinfa Innova. Se reconoce aficionado a la música pop, especialmente la de los años ochenta y setenta. Y al bricolaje. Aquí se tilda de experto, de “manitas”. “Desde pequeño me gusta. Disfruto cuando veo cómo trabajan los gremios, montando y desmontando armarios...”, dice. Recuerda la caja de herramientas que recibió cuando tenía siete años, con la que desmontaba todo lo que podía en su casa. “La he mantenido hasta hace poco, ha sido el mejor regalo de mi vida”, sentencia.
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