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EMPRESAS

La navarra Tecnimoem ha invertido dos millones en tecnología y espacio

9.000 camas articuladas, entre otros productos, salen de su planta de Viana para geriátricos, hospitales y uso doméstico

Foto de Jaime Arriazu (izquierda) y Pablo Brau, gerente y dueño de Tecnimoem, respectivamente, con productos que salen de la fábrica en Viana: camas articuladas de diferentes características, arnés, sillas de baño, grúa...

Jaime Arriazu (izquierda) y Pablo Brau, gerente y dueño de Tecnimoem, respectivamente, con productos que salen de la fábrica en Viana: camas articuladas de diferentes características, arnés, sillas de baño, grúa...

10/02/2019 a las 06:00
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Hasta 9.000 camas articuladas salieron de la planta que Tecnimoem tiene en su planta en Viana (Navarra) durante 2019. La empresa cuenta con 42 trabajadores y facturó el año pasado cinco millones de euros. Está dedicada a diseñar, fabricar y distribuir, además de camas articuladas, otros productos mobiliarios para facilitar el desplazamiento de personas con problemas de movilidad física y enfermos. En estos momentos cuenta con hasta 200 referencias entre camas, grúas para levantar a los pacientes, productos de baño (sillas con y sin orinales, taburetes, para meter en la ducha...), arneses, cabeceros de camas con sus incorporadores..., y, en general, sistemas de descanso y complementos (colchones, fundas, empapadores...)

La empresa está en este momento en proceso de crecimiento y con los ojos puestos en la exportación. “Desde 2016, el crecimiento ha sido del 41%. En el último año hemos crecido el 15% y prevemos repetir este aumento en 2019”, explicó Jaime Arriazu Prieto, gerente de Tecnimoem. El gran reto, añadió, está en los mercados internacionales, en los que empezó a trabajar hace cinco años. De los cinco millones facturados en 2018, el 15% procedía de la exportación. “Nuestra previsión para cuatro años es que el porcentaje sea del 50%”, apuntó. Los productos navarros de Viana van destinados, por el momento, a Inglaterra, Irlanda, Francia, Italia, Alemania, Lituania, Malta... “Hemos llegado a tener clientes en Nueva Zelanda, Australia, Chile...”, dijo Arriazu, que comparte la dirección con Pablo Brau Martínez, hijo del fundador de la empresa. Esta semana la empresa estará en Dubai, desde donde abarca el mercado de Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Irán, Paquistán... Tecnimoem presentará una de las últimas versiones de la cama articulada que aparece en la fotografía. Sus productos están presentes en 30 países.
Para abordar este crecimiento, la empresa familiar ha invertido en una nueva nave y en tecnología. En total, dos millones de euros desde hace tres años, cantidad que ha ido destinada a la compra de unas naves de 2.500 metros cuadrados, cerca de la nave original, que ocupa casi 7.000 metros cuadrados. En la nueva nave han instalado una máquina de láser, de unos 15 por 8 metros (en la fotografía). Esta nueva tecnología sirve para cortar los tubos y las chapas que se convierten en piezas de diferentes tamaños (dispone de más de 400 referencias de piezas) para el montaje de sus productos. “Es una máquina mixta, porque corta al milímetro tanto las chapas como los tubos que nos llegan. Desde la otra planta se mandan las órdenes de corte, dependiendo del diseño que también hacemos nosotros,. Con esta máquina italiana conseguimos mejorar el sistema productivo, la calidad del producto, los procesos, mejoramos el tiempo y con ella podemos aumentar la capacidad de producción. Todas las piezas que necesitamos las hacemos aquí, excepto las ruedas. Con los recursos que teníamos no hubiéramos podido abordar el crecimiento que tenemos previsto”, explico Jaime Arriazu.

La máquina de láser se alimenta con nitrógeno. Por eso, Tecnimoem decidió invertir en una instalación para autoabastecerse. A través de distintos depósitos, el aire pasa a aire comprimido, desde donde se extrae el nitrógeno a presión baja y con un motor se convierte en nitrógeno de alta presión, que es la fuente de energía de esta nueva máquina, que consume el propio nitrógeno generado en lugar de tener que comprarlo.

Las piezas que salen de esta máquina van a la otra nave, a tres kilómetros, donde se pasan por el proceso de soldadura y pintura, montaje... Tecnimoem no vende directamente al cliente final, sino a ortopedias, farmacias, empresas de equipamiento para hospitales, etc. Su mercado inicial estaba en los domicilios particulares y residencias geriátricas. “Ahora estamos trabajando en introducir nuestras camas en los hospitales”, añadió Arriazu.

La empresa es cien por cien familiar. El impulsor y propietario es Pablo Brau, vecino de Mendavia. “El beneficio que se ha generado se ha ido reinvirtiendo para dotar a la empresa de más medios y mejorar el producto. Y la empresa se está ahora reorganizando para afrontar el crecimiento”, apuntó Jaime Arriazu.

“Hace falta fe en uno mismo”

“Empezamos a hacer camas desde cero”. Lo dice Pablo Brau Pellisa, de 79 años, nacido el 17 de octubre de 1939 en Maella, municipio de la provincia de Zaragoza. Fundador de la empresa Tecnimoem y hoy ya jubilado, no deja de visitar la fábrica y comprobar las camas articuladas y sus movimientos que hicieron cambiar su negocio. Porque él durante 40 años se había dedicado al sector del automóvil, como fabricante de piezas, en Logroño, donde llegó en 1958. Antes de la automoción, había trabajado en mecánica en aviación, en el aeropuerto de Agoncillo, en Logroño. Fue en 1997 cuando se instaló en la actual ubicación de Tecnimoem, en Viana, desde donde se dedicaba a la inyección de plástico. En 2004 detectó un hueco en el mercado de los sistemas de descanso para personas con problemas de movilidad. Y se lanzó. “Con la crisis empezaron a cerrar los fabricantes de camas”, explica. Ocasión que él aprovechó para iniciarse en este negocio. Conservó para ello la parte de inyección de plástico para la fabricación de piezas que van colocadas, por ejemplo, en las sillas para baño. Después de haber promovido diferentes negocios antes de llegar al actual, para este empresario, hoy vecino de Mendavia, la clave para conseguir el éxito la resume fácil y rápidamente: “Lo que hace falta es tener fe en uno mismo”. Él, afirma, la tuvo.

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