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ENSEÑANZA

Sangüesa y su comarca celebran los 25 años de su instituto público

Actualmente estudian en el centro, ubicado en un edificio de 1930, hasta 360 alumnos de toda la zona

  • ASER VIDONDO . SANGÜESA .
Publicado el 10/04/2011 a las 01:05
El instituto Sierra de Leyre de Sangüesa es algo más que un centro de estudios. Es un espacio de vivencias que superan lo académico, un punto de encuentro para jóvenes de toda la comarca y un centro donde dar un paso clave hacia la madurez. Así se puso de manifiesto ayer en la conmemoración oficial de los 25 años de la titularidad pública de este instituto, que se cumplieron en julio de 2010. Doscientas personas asistieron al acto, en su mayoría autoridades de la zona y miembros de las comunidades educativas de ayer y hoy.
El centro, donde hoy estudian 360 alumnos de 1º de ESO a 2º de Bachillerato y dan clase 56 profesores, se ubica en la avenida Príncipe de Viana, dentro de un edificio de 1930. Primero lo ocuparon las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl como escuela de niñas. El llamado colegio de la Inmaculada pasó a ser mixto en los 70, centrando la formación de Bachillerato y BUP y llevado aún por las monjas.
En el curso 85-86 fue reconocido como centro público, dependiente primero del Estado y luego de Navarra, tomando el nombre del escritor local Antonio Eslava. Y ya en 1995 se adoptó el nombre actual al fusionarse con el antiguo centro laboral de Lumbier.
El encargado de repasar todos estos cambios fue ayer un antiguo profesor de Matemáticas y Física, Txema Ozkoidi Jiménez, de 70 años. "Es un orgullo haber podido ayudar a tantos jóvenes a ser mejores y a madurar su comportamiento", expresó.
Ex alumnos en el acto
La actual directora, Teresa Giménez Forcada, de 51 años, aseguró que "el ambiente del centro es entrañable, familiar y cercano", y que "trata de responder a las necesidades de la sociedad, de las familias y de la comarca". "En todos nosotros quedan los logros académicos, pero también las vivencias", dijo. Y expresó dos retos: "Avanzar en nuevas tecnologías y habilitar un aula de música en el antiguo lavadero para ganar espacios".
Agradeció su labor en especial a quienes han participado en organizar los actos por estos 25 años, exposición retrospectiva de fotos incluida. Ayer, además del acto oficial, que contó con música de una banda del centro y una proyección, hubo un aperitivo, visita por las instalaciones (acompañada de música de alumnos y muestra de trabajos) y una comida a la que asistieron 75 personas.
Entre los presentes se encontraban ex alumnos como la propia alcaldesa, Eskisabel Suescun, de 28 años. "Mi generación fue la primera que estudió la ESO, fuimos conejillos de indias", dijo. Y recordó: "Aquí se empieza a hacer comarca, pues inicias una amistad con gente de Aibar, Cáseda, Lumbier... que te llevas para siempre".
Begoña Acedo, periodista de 29 y de la última generación de BUP, expresó: "Venir al instituto nos parecía un punto y aparte en nuestras vidas. Y las vivencias vinculadas a él perdurarán para siempre".
La directora general de Ordenación, Calidad e Innovación del departamento de Educación, Teresa Aranaz, entregó una placa.
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