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TRADICIÓN

Rocamador, 40 años danzando sin parar

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Rocamador, 40 años danzando sin parar
  • ASER VIDONDO. SANGÜESA
Publicado el 28/09/2012 a las 09:03
Era marzo de 1972 y Sangüesa se disponía a realizar su ya tradicional peregrinación a Javier, su Javierada particular. Una marcha consolidada en el calendario, pero que no sería una más. Y es que ese año iba a actuar en Javier un nuevo grupo de danzas de Sangüesa. Un grupo recién formado, con algunos jóvenes experimentados, y con muchas ganas de resaltar el folklore local y de la merindad. "Lo cierto es que fue una primera actuación horrible".

Habla Juan Pedro Aramendia García, pastelero sangüesino de 64 años y uno de los fundadores de ese grupo que tomaría el nombre de Rocamador. "Era pronto para actuar, pero se empeñaron, y así salió", recuerda con una sonrisa.
Lo hace hoy que se cumplen 40 años de este colectivo cultural de Sangüesa y se preparan para celebrarlos con varias actividades. La primera: organizar el Dantzari Eguna navarro del sábado.

Juan Pedro Aramendia recalca que "la historia de los grupos de danzas viene sujeta a vaivenes". "El nuestro nació tras la formación y disolución de muchos otros que se configuraban puntualmente. Se planteó como algo continuo y, con empeño, o suerte, funcionó", dice.

Destaca que "la gente entonces tenía mucha costumbre de bailar jotas, purrusaldas, fandangos..., por lo que, como los pasos ya se sabían, bastaba con fijar coreografías". "Empezamos bailando lo que sabíamos, sobre todo piezas de la merindad como algún ingurutxo o las danzas de Valcarlos. También de Guipúzcoa o Vizcaya, y, cómo no, la Jota Vieja de Sangüesa", rememora.
El de Rocamador, como nombre propio y característico de Sangüesa, se adoptó en 1973. "Empezamos unas 15 personas, veinteañeros los mayores, pero para el 74 o 75 llegamos a tener ya 100 niños", apunta. Defiende que el grupo "siempre ha estado muy cercano a la vida local, a las tradiciones populares y a la lucha por el euskera".

De estos 40 años, destaca como el momento culminante un viaje a Polonia que realizaron durante 15 días. "Participamos en el Festival de las Montañas de 1985. Aprendimos las danzas de Ochagavía, confeccionamos nuevos trajes, se peleó mucho por ir, los polacos vinieron aquí el año que viene... Marcó un antes y un después", considera.

36 ACTUACIONES AL AÑO

Aramendia sigue bailando 40 años después. "Seré el dantzari más viejo de Navarra", ironiza. Y su hijo Iker Aramendia Landa, de 36 años, sigue sus pasos. Lleva 24 bailando. "Ahora se ha bajado el pistón. Antes llegábamos a bailar hasta 36 veces al año, hasta 3 veces por semana", recuerda el hijo. "Y no es tanto cosa nuestra, sino de que en los 70 y 80 hubo un boom del folklore que ha ido a menos. Son ciclos", añade.

El grupo suma hoy unos 30 dantzaris. Entre las actuaciones fijas de adultos están San Sebastián de enero, prefiestas, fiestas de verano, Olentzero o Carnavales. "Los ensayos semanales no son muy concurridos, pero la gente responde bien a la hora de las actuaciones. Y, a diferencia de otros grupos, no andamos escasos de chicos", dice Iker Aramendia.

Asimismo, Rocamador suma medio centenar de txikis de 6 a 12 años, que asisten a cursillos de danzas. Las actuaciones fijas de los niños, además de prefiestas o el Día del euskera, son salidas a Lasarte, San Juan de Luz o el festival Folk-Lore de Pamplona.
El grupo baila hoy, generalmente, un repertorio propio (Cantarico, Ingurutxo de Sangüesa, Polka Rocamador...) o propio de la merindad de Sangüesa (Jota Vieja de Sangüesa, Ttun-ttun del valle de Roncal, Neska dantza de Jaurrieta, danzas de Ochagavía y Valcarlos...).

Lucen en muchas actuaciones su característico traje blanco, rojo y negro. "Es de finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, un traje que hemos recreado sobre uno de un cuadro que hay en la iglesia de Santa María y alguna pequeña descripción textual antigua. Bebe de los trajes típicos del Pirineo. Todos los valles confluían en Sangüesa, como todas las aguas del Pirineo pasan por aquí, por el río Aragón", sentencia.
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