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IGLESIA

Goizueta recupera una ermita del siglo XVI gracias a una donación de 420.000 euros

Ha estado en ruinas durante 10 años y el dinero de dos hermanos la recupera ahora para el culto religioso

  • NATXO GUTIÉRREZ . GOIZUETA
Publicado el 06/11/2011 a las 01:02
Más de 300 fieles regresaron ayer a la ermita-basílica de Santa María Magdalena, erigida a principios del siglo XVI junto a la carretera que hoy surca las entrañas de Goizueta. Su coincidencia en un oficio religioso supuso una novedad en la última década, dada la imposibilidad material de celebración alguna por el estado delicado que presentaba su infrestructura. Según José Javier Etxeberria, impulsor junto a Antonio Apezetxea de la remodelación, el edificio se encontraba "en ruina, con la bóveda caída" por el efecto de las inclemencias meteorológicas.
En su recuperación como lugar de culto ha sido determinante el destino de 420.000 euros de los bienes que la familia Plazenea donó en vida a la parroquia local de La Asunción. "Sin ese dinero no hubiese sido posible", confesó Etxeberria en las postrimerías de la eucaristía de ayer, concelebrada por el vicario de Mendialde, Mikel Garciandia, y siete sacerdotes: Ander Guillegui, Ramón Apezetxea, Juan Apezetxea, Esteban Irurtzun Balda, Iñaki Zabaleta, Mikel Goenaga y Manuel Oiarzabal.
El nombre de Plazenea identifica como casa natal a los hermanos benefactores Juan y Eulogia Navarro Apezetxea, quienes decidieron legar sus posesiones a la iglesia al carecer de descendencia, según rememoró Etxeberria.
El uso de sus bienes supuso una base económica para reunir los 430.000 euros de las obras, sufragadas igualmente con ayuda del Gobierno foral (7.321 euros) y el proyecto de la CAN Tú eliges, tú decides (3.224 euros).
El capítulo de gastos no se ciñó únicamente a la reforma de la infraestructura. Las cuentas aumentaron con la restauración del retablo y las imágenes en él compiladas: El Cristo crucificado es del siglo XV y las imágenes de la Magdalena, San Lázaro y la Dolorosa datan del siglo XVIII. Las averiguaciones realizadas apuntan a Silvestre de Soria y Juan Martín de Andrés como sus posibles autores.
Hospital y basílica
En sus orígenes, la ermita formó parte del denominado Hospital y Basílica de Santa María Magdalena y San Lázaro. La vivienda anexa al templo ofició de centro de acogida y recuperación de pobres, heridos, enfermos, transeúntes y peregrinos. Documentos existentes avalan la condición de sede de reuniones vecinales (batzarres) que llegó a tener la ermita a principios del siglo XVI.
El oficio de ayer arrancó con la colocación simbólica de unas lápidas sobre los columbarios abiertos en el suelo del templo. En ellos reposan los restos de Margarita Eskudero Zugarramurdi y Jacinto Bengoetxea Remon, Esteban Loiarte Loiarte, Carmen Zubieta Lujambio, Josefa Aramburu Arribillaga y Juan Bautista Aramburu Arribillaga, Manuel Larrea Huarte, Magdalena Loiarte Zubieta y Florentino Goizueta Altamira.
Los detalles no escaparon para los devotos reunidos, puesto que además de los columbarios la inauguración de ayer permitió contemplar las características del altar, compuesto a base de ruedas y piedras de una antigua ferrería. El empleo de este material representó una antigua modalidad de trabajo de la localidad, como significó José Javier Etxeberria.
El ambiente especial que impregnó la ceremonia inaugural se advirtió en la mezcla de solemnidad y fiesta que ribeteó los cantos entonados por la coral Umore Ona. Un aurreskuacentuó esa sensación.
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