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FIESTAS EN ELIZONDO

Despedida en Elizondo para chuparse los dedos

Los 470 comensales de esta edición disfrutaron de 20 corderos asados, 100 litros de sopa y 100 kilos de piperrada

  • JOSÉ MIGUEL SÁNCHEZ . ELIZONDO
Publicado el 29/07/2011 a las 01:04
Txomin Amorena Laurnagarai, de 60 años y de Zugarramurdi, se levantó el miércoles a las 7 de la mañana. Temprano. En sus manos tenía la responsabilidad de preparar una comida para 470 personas. Terminó su labor a las 6 de la tarde, con más de 9 horas de trabajo a sus espaldas. Pelando, cortando, deshuesando, probando. Un total de 100 litros de sopa, más de 100 kilos de piperrada, 20 corderos y 400 kilos de comida para el Zikiro Jatea de Elizondo, una comida popular servida con cordero asado que se encarga de poner el broche final de las fiestas.
Ayer, como cada año, Amorena estableció el campamento base de los cinco cocineros en el parque de la ikastola Baztán. Llegó a las 8 de la mañana. "Para preparar una comida como esta hacen falta muchas ganas de trabajar. Luego todo el esfuerzo se ve recompensado, porque todos los años nos dicen que la comida estaba muy buena", cuenta Txomin Amorena, trabajador de la construcción y que el año que viene espera jubilarse. "Supongo que seguiré. Cada año asciende el número de gente, pero no el número de cocineros", contaba. La comida se guisaba a fuego lento y con mucha paciencia, envuelta entre el olor de los calderos y las ollas. Benito Elizagoyen Etxegarai, de 51 años, ayudaba en las labores de cocina. "Preparar la comida para que esté todo listo supone esfuerzo, pero gusta hacerlo porque es por el pueblo. Siempre hay algo que hacer: ayudar, partir, repartir... Todo tiene su punto", contaba Elizagoyen, albañil y cocinero, también en casa.
Sentados en una de las ocho mesas, donde se podía tomar vino tinto, rosado, gaseosa o sidra, se encontraban Ander Echenique Maritorena y Xabier Gómez Garmendia, ambos de 24 años. Llegaron descansados del día anterior para estar en plena forma para la comida, cuyo precio fue de 25 euros por persona. "El zikiro es la despedida y esto es lo último, aquí se da todo y de comer no falta. Encima no ha llovido. Para coger los tickets para la comida la gente se pega y en dos días ya está todo vendido. Tendrían que ampliar el número de personas para la comida, pero también sería más trabajo para los cocineros", contaba Ander Echenique, que ayer vivió el último día de los festejos. El balance de las fiestas para ambos es más que positivo. "Hemos sido los últimos en llegar a casa", contaba Xabier Gómez, "casi todos los días a las ocho o nueve de la mañana, y aquí estamos, a por el último día. Toca comer bien para acompañar luego a la txaranga por los bares".
El alcalde jurado de Elizondo, Xabier Torres Letona, de 30 años, miraba al cielo con alegría tras unas fiestas pasadas por agua. "Siempre tenemos la gran incertidumbre del tiempo, que no nos ha acompañado durante las fiestas y hoy (por ayer) nos ha respetado. El día del zikiro es un día especial que se está poniendo de moda. Partíamos de 350 comensales y este año hemos llegado a los 470. Algunos se han quedado sin tarjetas y siempre nos quedamos escasos. Es un día bonito donde todos disfrutamos mucho. Para el año que viene estamos hablando de preparar para 500 comensales. A estos el cordero les sale muy bien", comentó.
Las fiestas se despidieron con un espectáculo de cetrería en la plaza del rebote, bailes populares en la plaza y mutildantza. A las doce de la noche, llegó el momento del pobre de mí, al que siguió un pasacalles por la localidad.
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