Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

tradición

Zugarramurdi, en familia en torno al calor del 'zikiro'

  • Un total de 800 personas accedieron este domingo a las cuevas para disfrutar de esta comida popular al aire libre

Las piezas de cordero ensartadas en varas de avellano, asándose al fuego, junto a la cueva de Zugarramurdi.
Las piezas de cordero ensartadas en varas de avellano, asándose al fuego, junto a la cueva de Zugarramurdi.
calleja
  • nerea alejos. zugarramurdi
Actualizada 21/08/2013 a las 06:01
Atrás han quedado los tiempos en que los vecinos de Zugarramurdi tenían que bajar con un tractor a las cuevas porque entonces no existían las escaleras por las que este domingo fueron descendiendo los 800 comensales del zikiro-jate, la 'bacanal' veraniega en torno al cordero asado que cada 18 de agosto pone el broche a las fiestas de la localidad. El domingo, la multitudinaria comida popular se celebró con una temperatura excelente, en torno a los 25 grados.

Una semana antes salieron a la venta las 'txartelas' (boletos) para participar en la comida. "Estuvimos esperando dos horas de cola", contaban Maite Zaragüeta y Goretti Eslava, vecinas de Pamplona. Compraron boletos para 16 personas (a 35 euros cada uno) y el domingo a mediodía, antes de acceder a las cuevas, disfrutaban del gran ambiente festivo en compañía de su grupo de amigos. "Es la primera vez que venimos, teníamos ganas de conocer la tradición del zikiro", comentaban al tiempo que una txaranga animaba la plaza. Mientras, en las cuevas, medio centenar de vecinos se afanaban en los preparativos del zikiro-jate. Los más madrugadores llevaban allí desde las siete y media de la mañana. En total, habían puesto a asar unas 240 piezas de cordero, repartidas en dos fuegos: uno situado junto al arroyo (el Infernuko Erreka) y otro en el interior de la cueva. En todos los grupos, jóvenes y veteranos hacían piña para revivir un año más una tradición centenaria, que se importó a Zugarramurdi desde tierras argentinas.

Justo a la entrada de la caverna, Juan Antonio Etxenike y Severo Fagoaga enseñaban a colar el café a Ieray, de 12 años; Unai, de 10 y Maiana, de 11. "Vienen con voluntad de aprender", decía Fagoaba mientras sumergía uno de los coladores en las frescas aguas del Infernuko Erreka.

Provistos de nueve cisternas, cada una de ellas de 40 litros de capacidad, Etxenike y Fagoaga ni siquiera se iban a tomar un descanso para comer. "Hemos almorzado fuerte, porque estaremos trabajando hasta las cinco de la tarde", comentaba Fagoaga, que a la edad de 15 años ya ayudaba en los preparativos del zikiro-jate.

A esa edad se inició también Kote Aguerre, que el domingo supervisaba los preparativos de la piperrada que precede a la degustación del cordero. "Entré para sustituir a mi hermano, que murió hace dos años", dijo refiriéndose al exalcalde de Zugarramurdi, Jesús Aguerre. "Antes sólo veníamos 15 vecinos y hoy somos 60. Es una maravilla", decía.

En los tiempos en que las perolas y la vajilla se transportaban en tractor hasta las cuevas, tampoco había una ambulancia que atendiera los excesos etílicos de los comensales. "Aquí la gente acababa saliendo a cuatro patas y a algunos los teníamos que subir a una borda para que durmieran la mona", contó. Y también los subían en tractor.

Después de tanto esfuerzo, el próximo domingo los vecinos de Zugarramurdi y sus alrededores podrán volver a degustar el cordero en la llamada refète, a la que sólo acudirán unas 300 personas.
Etiquetas


volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE