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Voces mitológicas en Mendukilo

  • Las cuevas de Astitz, en Larraun, están de cumpleaños. Se abrieron al público en julio de 2005 y, este martes, acogieron una visita teatralizada

Final de la representación, ya en el exterior de la cueva.

Final de la representación, ya en el exterior de la cueva.

jesús garzarón
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Actualizada 25/07/2013 a las 08:56
  • pilar fdez. larrea. Astitz
El espectáculo no dejará indiferente a nadie o, al menos, esa es la intención", decía hace unos días Eneko Agirre, responsable de las cuevas de Mendukilo, en Larraun, a propósito de las visitas teatralizadas con las que este martes celebraron el octavo aniversario de la apertura al público de esta galería subterránea. La propuesta, pura simbiosis de estilos, épocas y disciplinas artísticas, de manos del colectivo Puxkek, despertó sin duda el interés de las 160 personas que, de manera excepcional, pudieron adentrarse en los secretos nunca contados de la gruta. Mitología, leyenda e historia caminaron de la mano en una cuidada puesta en escena, con el fin de preservar el entorno subterráneo.

Las cuevas de Mendukilo, situadas entre los concejos de Alli y Astitz, en el valle de Larraun, se abrieron al público en julio 2005. Desde entonces, más de 200.000 personas las han visitado, a través de una pasarela flotante de 540 metros en un entorno a 8 grados de temperatura, y un 100% de humedad. También este martes. Un curioso paseo entre profusas formaciones: estalagmitas, estalactitas, gours y lagos, que resultó intrigante en su inicio, impactante por momentos, y relajante en el lugar más profundo de los recorridos, 40 metros bajo tierra, en Laminosin, la sala de los Lagos.

Puxkek, cuyo nombre significa pedacitos en euskera, engloba a una docena de amigos, encaminados hasta la gruta por Oskar Estanga, vecino de Gaintza, músico y bertsolari; y Miren Saralegi, de Lekunberri y residente en Zaragoza. De esta ciudad proceden los demás componentes, cultivados en diversos campos artísticos: la danza, el teatro, la música, la magia, el circo y hasta el break dance o hip hop. Su propuesta encajó en el interés de Mendukilo por ofrecer cada verano alguna experiencia diferente dentro de la cueva. Eneko Agirre destaca que el grupo no ha cobrado nada. "Y llevaban aquí días preparándolo. Este martes a las diez de la noche concluyeron el último ensayo", apunta.

DOBLE PASE

En todo caso, la llamada tuvo respuesta y debieron doblar la representación. Una comenzó, a las doce, y la segunda, a la una y media de la tarde, prácticamente sin margen entre ellas. Accedieron unas 80 personas en cada pase, cuando la cifra habitual en las visitas es de 40. "En algunos puntos hay poco espacio y os llevaremos como un rebaño de ovejas", advirtió Aguirre, a la entrada. Pero el diseño de la estructura metálica flotante permitió encontrar acomodo en un escenario itinerante, que comenzó con la llamada de la diosa Mari y el Jentil desde el monte. Ambos fueron guías y narradores en el interior, en un recorrido salpicado de sorpresas, con la aparición de Basajaun, Tartalo, o los inquietos duendes; murciélagos de cuerpo humano o misteriosos habitantes de la gruta, personajes mitológicos coronados con la danza de dos lamias (ninfas), un juego de luz y sonido que supuso un punto de inflexión n el recorrido. De regreso a la sala de entrada, la mitología se fusionó con el circo, con acrobacias, malabares y hasta artes de faquir. Ya en el exterior, la visita tuvo también un inesperado final. Comenzó con un aurresku, bien alejado de los cánones del folclore actual; cerró un zortziko de Lantz, y, en ambos bailes, el txistu estuvo acompañado por otros instrumentos más exóticos como un tambor africano o un didgeredoo, instrumento de viento de los aborígenes australianos. En este contexto se inició un akelarre, al abrigo de Akerbeltz, no encorsetado en patrones conocidos, en una amalgama con ritmos de batucada, txalaparta y pasos de impecable break dance, en plena sierra de Aralar. Eneko Agirre descarta, en principio, la posibilidad de que actuaciones como la de este martes puedan tener continuidad en las cuevas. "Ellos lo han hecho de manera altruista, pero es que nosotros no tenemos dinero", apunta y menciona el crédito al que hacen frente, junto con varios ayuntamientos, para financiar la adecuación del conjunto, de cara a su apertura. Las arcas de los consistorios están mermadas y, en definitiva, la crisis no es ajena a la cavidad. Por eso, echan mano de la imaginación para tratar de explotar los recursos que el entorno ofrece, siempre preservando sus condiciones.

En todo caso, Mendukilo tiene mucho que contar, incluso, en silencio, sin aderezos. Un capricho de la naturaleza, siglos de historia intacta, y un buen lugar donde guarecerse del calor. Si se animan, no olviden algo de ropa de abrigo; tampoco dejen de llevar las ganas de conocer un espacio único, probablemente a pocos kilómetros de su casa.
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